¿Qué hubiese pasado si el rey Faraón descubre al niñito Moisés a la deriva en el Nilo, lo cría como otro egipcio más y Moisés no nos hubiera dado las tablas de la ley por las que todo ciudadano del mundo, si las cumple, deja de ser salvaje?. ¿Y qué hubiese pasado si aquel niñito de Nazaret que huyó a Egipto con sus padres cuando el rey Herodes decretó la muerte de todos los infantes porque en uno de ellos estaría el futuro rey de los Judíos?. Si los egipcios devuelven este niño hace dos mil años… ¿por dónde andaría este mundo?
Cuando Eliancito y su madre partieron hacia la libertad por que está claro: un paraíso del que no se puede salir es un infierno. Muchos familiares de su madre y tal vez llegó su padre a despedirlo porque iba a correr la mayor aventura de su vida, esas familias cristianas rezaron porque todos llegaran bien. Sucedió la tragedia y sólo Eliancito pudo tocar tierra en su Moisés de caucho.
Eliancito regresó a Cuba, siete meses después, los mismos familiares han llegado a recibirlo. Solamente ellos podrán decir si esa alegría es mayor, que la que estoy seguro, en silencio se regocijaron, cuando Eliancito se fue con su madre.
Que el viaje de Su Santidad Juan Pablo II a Cuba haya servido para que el Espíritu Santo descienda sobre todos los cubanos y no tengan que haber más Eliancitos.
ENRIQUE PADILLA SANTOS
Chinandega.