- Si no engañaran a las mujeres con la
ceguera científica que es un simple
“producto” o “huevo”, tal como les
conviene llamar al niño no nacido y si les dijeran la verdad, una gran mayoría, por no decir todas las mujeres, no se
harían un aborto
Nina Lucas de Callejas
Exigir mantener la figura obsoleta y fraudulenta del aborto terapéutico en el proceso de modernización del Código Penal es un eclipse de la razón. Existen por lo menos tres elementos para explicar este fenómeno.
Número uno, el dinero. Dinero que reporta el negocio del aborto. Sería interesante que manifestaran públicamente los negociantes del aborto, cuánto les reporta en ganancias este nefasto “rubro”. Tal vez nos podríamos asustar de la cantidad de dinero y a la vez nos serviría para entender por qué niegan categóricamente cualquier realidad ¿qué credibilidad le pueden dar a la ciencia u otro tipo de razonamiento a favor de la vida? Dinero eclipse de la razón.
Número dos, la ignorancia que se manifiesta de diferentes maneras:
Primero, ignorar que el aborto practicado aún en la mejor clínica, es una operación quirúrgica violenta. Un leve error con la máquina aspiradora (29 veces más fuerte que una casera) o cualquier otro instrumento punzante que usa el abortista, puede significar una perforación en el útero, en el intestino, riesgos de quedar estéril o de tener cadena de abortos espontáneos o fuera de la matriz. No se puede ignorar tampoco los peligros por la anestesia, las hemorragias, las infecciones, entre otros. Podrán salir las mujeres victoriosas de todas estas complicaciones físicas, pero ninguna mujer puede escapar del dolor emocional intenso que provoca el desgarramiento abrupto del vínculo natural entre madre e hijo. Esta dolencia para algunas se manifiesta desde que salen del quirófano, y para otras más adelante. Algunas no lo quieren reconocer, haciendo aún más difícil la recuperación. Este dolor no es un escrúpulo religioso. A esto los psicólogos le rotularon: síndrome postaborto.
Segundo, hay mujeres que ignoran absolutamente que hay un ser humano en el vientre materno. Los abortistas nunca le dirán que es una persona. Un ser humano que a escasas doce semanas de existir ya tiene todos sus órganos vitales, que está demostrado que sienten dolor y miedo ante la agresión del aborto. No le dirán que bien pronto en su desarrollo aparecen hasta las huellas digitales que confirma su ser único e irrepetible. Si pudiera se defendería votando para que lo dejen seguir viviendo. Si no engañaran a las mujeres con la ceguera científica que es un simple “producto”, “huevo” o “proyecto de vida”, “grupo de células” tal como les conviene llamar al niño no nacido y si les dijeran la verdad, una gran mayoría, por no decir todas las mujeres, no se harían un aborto. Ignorancia que mata. Ignorancia eclipse de la razón.
Número tres, es el poder. El poder de las trasnacionales que apoyan financieramente la promoción del aborto. Es una guerra contra la población sin armas, sin ruido, es un genocidio silencioso legalizado, un exterminio de una población desde el inicio de su existencia impidiendo que nazca. Nos alarman que somos muchos, pero los asustados son ellos que tienen miedo a lo que podría implicar que nosotros seamos naciones en constante renovación mientras ellos están envejeciéndose por la irreversible aplicación del control natal en sus propios países. Poder, eclipse de la razón.
Hagamos algo ahora antes que sea demasiado tarde para reaccionar. Los que no ven la realidad del aborto porque están eclipsados no descansan en el cumplimiento de su agenda. Los demás que somos una mayoría defendamos la igualdad de todos ante la ley, pues ante ella todos tenemos derecho a la vida. Colaboremos con iniciativas provida, participemos en marchas por la vida, hagamos nuestro pronunciamiento, llevemos nuestra opinión a los diputados por carta o lluvia de telegramas, y exijamos que nuestros candidatos manifiesten sus posturas. Recojamos esto positivo que se hace en EE.UU. y que ayuda para el ejercicio de la libertad responsable del voto. Si ellos se manifiestan a favor de hacer legal estos crímenes ¿qué clase de gobierno podríamos esperar?
Detengamos este manto de muerte que poco a poco va obscureciendo y endureciendo los corazones (dinero, ignorancia y poder) y que ciega la luz de la vida. Que no pase esta ley del aborto terapéutico, que ya son demasiados los que han sufrido de la irracionalidad de aquéllos que amparados por esta ley les niegan a estos seres humanos más pequeños e indefensos, a como hemos sido todos, el poder ver la luz del sol.
La autora es Psicopedagoga.