- El periodismo investigativo orienta a la ciudadanía desde una perspectiva positiva y propositiva
Juan Carlos Santa Cruz
El periodismo investigativo llega para quedarse en Nicaragua, y viene acompañado de la rigurosidad que permite obtener conclusiones que indagan las causas, es decir, a la raíz del problema.
El temor y el odio de los corruptos se une porque saben que el periodismo investigativo se basa en los pasos del conocimiento científico de la realidad. Va de lo superficial a lo profundo, de la apariencia a la esencia, de los hechos aislados a las conclusiones lógicas. El horror de los corruptos aumenta y su odio también, al verse descubiertos, porque el periodismo investigativo no es un relato amarillista para atraer incautos, es un arma potente, una fuerza liberadora, ya que junto a la información que recaba va ayudando al lector a entender la trama de la corrupción, es decir, informa y procura educar al lector.
No es cierto, como se afirma desde la perspectiva del poder, que con las denuncias periodísticas se le está haciendo mal a Nicaragua. No es cierto porque el periodismo investigativo orienta a la ciudadanía desde una perspectiva positiva y propositiva. Sin duda, esto traerá como consecuencia que poco a poco la ciudadanía vaya perdiendo el temor y comience a buscar las pruebas para mejorar la calidad de sus denuncias.
Es totalmente entendible el ofuscamiento del Lic. Byron Jerez con el periodismo investigativo porque una de las manifestaciones de la corrupción tiene que ver con el uso de los resortes del poder y la relación de éste con su propia autopercepción como funcionario. En este sentido, en la medida que quienes detentan el poder comprueban que sus “recursos” les permiten dominar a los demás (léase impuestos) y controlar su conducta, empieza a disminuir su valoración hacia los que se le someten. Comienza a observarse en este tipo de funcionarios una progresiva tendencia a evaluarse por encima de los demás. El éxito que obtiene de sus actividades, hace sentir al detentador del poder un bienestar y una sobrevaloración de sí mismo y siempre muy superior a los que tienen que someterse a sus designios. Esa sobrevaloración basada en el poder que le proporciona la posesión de recursos (DGI) tiende a personalizarse e identificarse con supuestas cualidades del funcionario corrupto.
Es cierto que la corrupción tiene su base en el ejercicio del poder político, pero el poder va mucho más allá del Gobierno y del PLC, es todo el sistema político, que abarca los poderes del Estado, los partidos políticos y todas aquellas instancias en donde el ejercicio del poder es un hecho.
Es un deber de todos apoyar al periodismo investigativo porque cuando la corrupción es un acto aislado es un problema para jueces, pero cuando se vuelve habitual es un problema de toda la sociedad.
El autor es sociólogo.