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Algo muy serio está ocurriendo con la justicia en Nicaragua para que existan sentencias como las dos que dictó en menos de una semana el Juez Walter Solís, en las que libera de responsabilidad a los protagonistas de dos de los más sonados casos judiciales de los últimos tiempos: Byron Jerez, con el famoso “checazo” y a Alejandro Carrión McDonough, con la muerte a tiros del campesino Pablo Leal. En ambos casos, las pruebas chocaban en la cara del juez y él insistió en no ver nada, y repartir sobreseimientos definitivos como si estuviera en purísima.
Destitución, proceso y revocación
Al parecer la Corte está tomando cartas en el asunto y se habla de posible destitución del Juez Solís. Sin embargo, la destitución no repararía el daño que este señor ha hecho a la justicia y al país. La Corte debe considerar la destitución, el proceso a este juez y la revocación de las dos sentencias del escándalo.
Verdadero poder
Viendo cómo suceden las cosas, yo creo que subestimamos a Arnoldo Alemán y a Daniel Ortega en el diseño de su criatura: el Pacto. A veces a patadas otras más elegantemente, pero el pacto ha funcionado como una maquinaria que destroza todo lo que se le opone y ha hecho trabajar bajo cuatro manos cada una de sus piezas. Reconozcámoslo: ese hijo tan feo que resultó del concubinato liberal y sandinista es el que gobierna Nicaragua y no va a dejar de serlo mientras las inconformidades se muevan en el terreno que a él le gusta, o sea el suyo: la Corte y sus juzgados, el Consejo Supremo Electoral, la Asamblea Nacional y ya no digamos el Ejecutivo.
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No sé si es que yo tengo mala memoria, pero me parece que la navegación tica en el Río San Juan antes del desafortunado, pero gracias a Dios abortado, acuerdo Cuadra Lizano, era que los guardias ticos pedían permiso, entregaban sus armas al Ejército nicaragüense, y una custodia militar los acompañaba al lugar que querían ir. Entonces, volver a la situación anterior como dice el doctor Alemán no es que los ticos pidan permiso, sino que pidan permiso, entreguen sus armas y que el Ejército los escolte mientras estén en suelo nicaragüense.
Mala estrategia
Ya no por pudor, sino por viveza, el gobierno debería evitar mezclar la propaganda electoral con las actividades oficiales. Para mí resulta poco inteligente la cada vez más acentuada tendencia del doctor Alemán de revolver la propaganda electoral de su partido con las actividades gubernamentales. Digo que resulta una estrategia torpe, porque todo mundo sabe que cuando el gobierno hace propaganda electoral se está utilizando nuestro dinero, y eso, más que simpatía, granjea animadversiones y, por otra parte, tampoco le traerá votos al PLC aparecer en la foto con un gobierno tan desacreditado como el actual.
Gato encerrado
Y a propósito de propaganda electoral y uso de los recursos del Estado, resulta verdaderamente sospechosa la casi permanente presencia de la campaña de Wilfredo Navarro en el estatal Canal Seis de Televisión. A la hora que usted pase por ese canal ahí está Navarro tirándose flores. Si de verdad están pagando el dinero que vale esa propaganda, ¿por qué la pagan en uno de los canales menos visto de Nicaragua? O quieren botar el dinero o hay gato encerrado.