- El desafío del Estado y la sociedad es
colocar a la
dignidad humana como norte
orientador de su pensamiento y actividad
Sergio J. Cuarezma Terán
Con la reciente creación (1995) del Estado Social de Derecho (Arto. 130 Cn), no se concibe al Estado separado de la comunidad y, mucho menos organizado para el sometimiento de la comunidad, en beneficio de una persona, grupo o clase, tiene como propósito el logro de los valores sociales, económicos, políticos de la sociedad. Su función es servir, no dominar. En esta línea de pensamiento el Estado nicaragüense, conforme el mandato constitucional, debe inducir, intervenir, planificar, facilitar y diseñar pautas encaminadas a desarrollar las fuerzas originarias de la sociedad. Por su parte el desafío de la sociedad nicaragüense es participar activamente en el control y vigilancia sobre los gobernantes y la administración pública en la búsqueda democrática de prevenir y denunciar las desviaciones o abusos.
El Estado se legítima en la medida en que reconozca y proteja plenamente los derechos fundamentales de la persona y ésta ejerza su libertad y alcance, su máximo desarrollo humano, según su aptitud y potencialidades. Asimismo la democracia se basa en la igualdad social, política, económica y jurídica. Esto se traduce como en la vida cotidiana, en igualdad de oportunidades y en que cada persona tiene la condición de miembro de la comunidad política, el carácter de ciudadano. La igualdad como principio fundamental, permite al individuo la oportunidad de integrarse activamente en la vida económica, laboral y política de la nación. Así la democracia se convierte en un punto de referencia y nunca en punto de llegada. Es decir, un proceso permanentemente abierto, que es lo propio de la categoría que expresa una dimensión axiológica del actuar social, siempre capaz de incorporar nuevos y más ricos contenidos de valor, como hasta ahora ha venido sucediendo en la historia.
En este sentido, los valores superiores de la Constitución Política no pueden ser otros que la supeditación al Derecho, democracia, igualdad social, justicia, dignidad humana, bienestar general, seguridad social, desarrollo de la economía al servicio del hombre. Estos valores se manifiestan, de acuerdo a sus clases, en garantías jurídicas (dirigidas a garantizar las libertades de los ciudadanos), en deberes (sea para el Estado en cuanto a la estructuración de la sociedad, sea para los individuos en razón de la seguridad social), y en principios organizativos (de los Poderes del Estado, Municipios y Regiones Autónomas).
En económico y social determinado, la clave filosófica que sustenta el sistema efecto, si la dignidad humana es el núcleo del orden político y social, los derechos que le son inherentes hacen de la mujer y el hombre en sociedad, sin sujeción a un orden contemplado en la Constitución: la persona en comunidad dentro de un contorno de libertades, entre los parámetros de las leyes y del respeto al derecho de los otros.
De este modo en razón de la preponderancia de la dignidad humana, cuanto más cerca estén esos principios, derechos, libertades, garantías y deberes de la persona, gozan de mayores garantías frente al Estado. Por el contrario en la medida en que se alejen de ella son mayores las posibilidades para una intervención del Estado y menores las garantías.
Catedrático de Derecho Penal y Criminología.