- Dice estar
seguro
de ganar y espera que
todos
“aceptarán
responsablemente los
resultados”
Antonio Martínez y Mar Marín (EFE)
MEXICO.- Francisco Labastida, candidato oficialista a la Presidencia de México, está seguro de ganar los comicios del domingo, niega el fraude que denuncia la oposición y rechaza que el Gobierno use programas oficiales para favorecerle.
Entrevistado por EFE, este economista de 57 años, ex ministro del presidente Ernesto Zedillo, afirmó que él y su Partido Revolucionario Institucional (PRI, 71 años en el poder), tienen un compromiso con la democracia y la honestidad.
Si gana, su primera tarea será buscar acuerdos con todos los sectores para trabajar por un México en el que impere el estado de derecho, en el que se luche contra la inseguridad, la violencia, la corrupción y el narcotráfico.
A su principal rival, el conservador Vicente Fox, de Acción Nacional (PAN), lo calificó de “intolerante”, y al tercero de los principales candidatos, el izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas, cuya negativa a una alianza de oposición puede dar el triunfo al PRI, lo tildó de “congruente”.
Labastida está seguro de ganar porque cinco encuestas publicadas del 18 al 23 de junio le dan la victoria, mostrando “una tendencia que, a menos de una semana de la elección, es prácticamente imposible que cambie”.
Sobre los temores de disturbios para después de los comicios, espera que todos “aceptarán responsablemente los resultados; sobre todo, porque serán dados a conocer por el Instituto Federal Electoral, que cuenta con gran credibilidad, como lo han reconocido públicamente todos los partidos y candidatos”.
“Las elecciones serán un paso más dentro del proceso democrático que hemos impulsado en los últimos años. Los mexicanos –agregó- hemos trabajado muy duro para consolidar una democracia plural y con procesos electorales transparentes y equitativos”.
El candidato recordó que cada ciudadano tiene “una credencial para votar con 13 elementos de seguridad que impiden su falsificación. Esto garantiza que las elecciones sean limpias y transparentes, y que no exista ninguna posibilidad de fraude”.
No cree que las denuncias de la oposición sobre coacción del voto empañen los comicios: “Definitivamente no. En México el voto es libre y secreto; nadie puede ser presionado ni obligado a votar por un determinado partido o candidato”.
“No tienen ningún sustento las acusaciones de que los programas sociales del gobierno son usados para inducir al voto”, aseguró a EFE el candidato del PRI y anotó que esos programas son permanentes, no se aplican sólo en épocas electorales.
“En la operación del Progresa, el programa social más importante en salud, alimentación y educación -continuó Labastida-, participan gobiernos estatales y municipales, muchos de los cuales son de oposición. Hoy más del cincuenta por ciento de la población está gobernada por partidos distintos al PRI a nivel local”.
Rechazó que la reciente incorporación a su campaña de la vieja guardia del partido (los llamados “dinosaurios”) perjudique la credibilidad de su promesa de llevar al gobierno “un nuevo PRI”.
“Al contrario -dijo-, ello ha contribuido a fortalecer la democracia. El año pasado, por primera vez en su historia y como ningún otro partido en México, el PRI llevó a cabo una elección primaria, nacional y abierta, para definir el candidato a la Presidencia. Participaron casi diez millones de ciudadanos”.
Prometió “impulsar las actividades altamente generadoras de empleos, como construcción, turismo, pequeña y mediana empresa y producción agropecuaria”.
Cuando EFE le preguntó por las “asignaturas pendientes” de México, dijo que es necesario generar empleo estable y luchar contra la pobreza extrema y la desigualdad.
En materia política, tenemos que impulsar acuerdos con el Congreso, el Poder Judicial, los partidos y la sociedad para lograr un mejor equilibrio de poderes, fortalecer el federalismo y reforzar la rendición de cuentas por parte del gobierno”.
Sobre Estados Unidos, declaró que últimamente se desarrollaron “mecanismos institucionales de cooperación que han permitido avanzar hacia una mejor relación”, y que los aprovechará para alcanzar “un desarrollo compartido que beneficie a ambos países, con base en el respeto irrestricto a la soberanía de cada nación”.
Para América Latina propone más integración regional, fomentar el libre comercio y reforzar la cooperación para el desarrollo.
En el caso de España, Labastida se mostró partidario de impulsar una relación más estrecha y prometió mantener la política de extradición de terroristas de ETA “en todos aquellos casos en que existan pruebas suficientes y contundentes”.