Señores
Ministerio de la Familia
Gobierno de la República de Nicaragua
El viernes por la tarde me enteré del juicio penal promovido por ustedes en contra de mi persona ante la honorable Juez Martha Quezada, en esta ciudad de Managua, en el que me señalan como “autor intelectual” de un supuesto delito asociado con una deuda que la empresa GRACSA aparentemente les debe.
Me asombra el desconocimiento que ustedes tienen de lo que es la Empresa GRACSA o la extraña intención que están demostrando tener en esta acusación, al intentar hacerme aparecer como responsable de hechos en los que absolutamente nada he tenido que ver, y de acciones delictivas que no he cometido.
Mi relación con GRACSA es simple: ingresé a laborar en ella en 1975 como vicegerente general, y de 1979 a 1989, fui a la vez Gerente General y presidente de la Junta Directiva. En esos años logré con mi propio trabajo comprar algunas acciones de la empresa, y convertirme en uno de sus 40 ó 50 accionistas.
En 1989 renuncié a ambos cargos, como consta en el Libro de Actas de la sociedad, para dedicarme a tiempo completo a dirigir la campaña de la UNO y doña Violeta de Chamorro, y luego del triunfo electoral de 1990 ingresé al Gobierno. Durante esos seis años jamás participé en nada que tuviera que ver con la dirección o administración de la empresa.
Al salir del Gobierno no volví nunca a formar parte ni de la Junta Directiva ni de la administración de GRACSA. Preferí emprender nuevos proyectos de inversión productiva que contribuyeran al desarrollo del país, y a ellos me dediqué.
En consecuencia, yo no puedo ser inculpado de responsabilidad por actos y decisiones recientes de una empresa en la que no tengo cargo alguno de dirección desde hace once años. Es como querer culpar al ex Presidente Bush de Estados Unidos por actos y decisiones recientes del actual Gobierno del Presidente Clinton.
Yo no cuestiono el derecho del Ministerio de la Familia de demandar a GRACSA por deudas pendientes de pago. Eso es legítimo, razón por la cual me solidarizo con la demanda. Lo que rechazo y repudio es la clara intención de ensuciar mi nombre, acusándome por el simple hecho de ser uno de los 50 socios de GRACSA.
Por esta razón, y de la manera más atenta, solicito al Ministerio de la Familia retirar mi nombre de la acusación que se ha introducido ante el Juez Primero de Distrito del Crimen, y aclarar que se debió a un error.
En caso contrario, gustoso acudiré al llamado de la Juez Quezada, si ella así lo solicita. Siempre me he sentido confiado en mi honradez y en la ley, pues no camino caminos torcidos.
Seguro de que comprenderán lo legítimo de mi posición y que enmendarán la denuncia ante la honorable juez, aprovecho la ocasión para saludarlos.
Antonio Lacayo.