Pelo e inteligencia

Francamente me sorprendió su artículo acerca de Theo Sullow, no sólo por la abierta violación de sus derechos, sino también por un asunto más personal.

Yo participé en las Olimpíadas Matemáticas durante 5 años, mientras estudiaba mi bachillerato. Esto fue en la década de los 80. Recuerdo bien que en 1988, la moda era raparse ambos lados de la cabeza, lucir como el último de los mohicanos, y además, dejarse crecer una colita al estilo de los toreros españoles.

Lo recuerdo bien, porque yo fui una de las estudiantes que lo hizo. A pesar de mi apariencia, que algunos pudieron considerar desaliñada, nunca se me negó la participación en un certamen académico. En las olimpíadas de matemáticas del 88, incluso obtuve el 3er lugar nacional entre los alumnos del 4to año.

Por eso me sorprendió que ahora existan educadores que den más importancia a lo que está sobre la cabeza, que a las ideas. Sobre todo, me confunde que el cabello sea tan importante como para negarle la participación a un estudiante, cuyo potencial puede incluso traer un primer lugar departamental al municipio que representa… y, por qué no, tal vez ganar en la nacional.

Espero que Theo lo haga algún día.

CYNARA M. MEDINA   

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