Nuestra triste realidad

Como nicaragüense que soy me permito hacer uso de la tan preciada Libertad de Expresión para referir la gran decepción que como ciudadana me causa toda la gran variedad de podredumbre que rodea a nuestra querida patria.

He visto con mucha tristeza cómo el valor del poder y la gloria ha corrompido hasta los más pulcros y dizque honestos servidores de la patria, que no han hecho nada que valga la pena para sacar adelante este país donde sigue prevaleciendo ayer como hoy el amor a la buena vida, las comodidades y los lujos a costa de los que siguen siendo los más pobres. La verdad es que los pobres de hoy son los mismos de hace 20 años y siguen así porque no son la prioridad en ningún sentido. Se ha escrito y hablado suficiente sobre este tema sin obtener cambios sustanciales en la vida de la gran mayoría de nicaragüenses que apenas tienen para subsistir. La inseguridad ciudadana crece día a día, ni siquiera tenemos acceso a una vivienda digna con los servicios básicos porque esto último es inalcanzable con los míseros salarios que devengamos aquellos que tenemos la dicha de decir que trabajamos.

Invito a los padres de la patria (diputados) a que tengan un poco de vergüenza para que cuando se les ocurra pedir de nuevo aumento salarial, piensen en que nada queda sin pagar en esta vida y que la historia les hará responsables de todo el daño que han hecho a nuestra dolida patria.

CECILIA GUIDO TORRES

Rivas, Nicaragua   

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí