Improvisar las cunas térmicas es una necesidad por falta de equipos, pero lo más dramático es que para darles calor a los niños les colocan cerca lámparas comunes y corrientes.

Crisis en servicios de neonatología

Muchas incubadoras están obsoletas y no tienen los oxímetros para regular el oxígeno que los pequeños necesitan Personal médico improvisa “cunas térmicas” acercando a los niños prematuros lámparas comunes y corrientes para darles calor, lo cual es un peligro porque podrían sufrir quemaduras KARLA MARENCO L. La falta de cunas térmicas, incubadoras, ropa hospitalaria y […]

  • Muchas incubadoras están obsoletas y no tienen los oxímetros para regular el oxígeno que los pequeños necesitan
  • Personal médico improvisa “cunas térmicas” acercando a los niños prematuros lámparas comunes y corrientes para darles calor, lo cual es un peligro porque podrían sufrir quemaduras

KARLA MARENCO L.

La falta de cunas térmicas, incubadoras, ropa hospitalaria y la inadecuada infraestructura para atender a los recién nacidos tiene en crisis a los Servicios de Neonatología de varios hospitales materno infantiles del país, lo que afecta la calidad de la atención médica y constituye un riesgo para la vida de los pequeños, de acuerdo a un diagnóstico realizado por el Ministerio de Salud (MINSA).

El estudio estuvo a cargo del departamento de Atención Integral a la Niñez del MINSA.

En la investigación se encontró que en algunos hospitales no hay cunas térmicas para darle calor a los recién nacidos. Tampoco hay suficientes incubadoras y las que están en uso son obsoletas. Ambos equipos son imprescindibles para que los niños prematuros y los que nacen con bajo peso, tengan más probabilidades de salvarse.

Lo más impresionante y delicado del diagnóstico es que para que los niños prematuros puedan tener calor y no se mueran, el personal médico improvisa las cunas térmicas colocándoles cerca de sus diminutos y delicados cuerpecitos lámparas comunes y corrientes para que éstos tengan calor, como si estuvieran en el vientre materno.

Esto es completamente inadecuado y riesgoso para la vida de los niños porque cuando no se regula el calor que éstos necesitan, pueden sufrir quemaduras en la piel cuando las lámparas se recalientan. Para evitar esto, las enfermeras y auxiliares de enfermería cubren a los niños y niñas con colchas o sábanas, pero no es lo adecuado.

“Esto es uno de los graves problemas que tenemos porque la temperatura no se regula como en una cuna térmica. El personal enciende las lámparas y de pronto miran que el niño prácticamente se está quemando porque la temperatura se subió demasiado. Entonces apagan las lámparas para que el niño vuelva a la temperatura (que necesita) y, si no sube la temperatura suficiente, el niño se enfría y puede morir”, relató la propia directora de Atención Integral a la Niñez del MINSA, doctora Carmen María García.

“El personal de los hospitales hace hasta lo último para resolver los problemas. Inclusive hay unos que adaptan las lámparas fluorescentes normales a las cunas térmicas obsoletas, las acercan para darles un poco de calor a los niños. Hay otros casos que a los niños los envuelven en colchas, pero tampoco es lo mejor”, apuntó la funcionaria.

En cuanto a las incubadoras, García expresó que muchas están en mal estado y otras no tienen asociado el oxímetro para regular el oxígeno que los pequeños necesitan.

“El problema es que si a los niños les ponen muy poca concentración de oxígeno, pueden sufrir insuficiencia respiratoria. Por otro lado, si se les pone una sobredosis de oxígeno, los niños pueden quedar ciegos, máxime si son prematuros y además nacen desnutridos. Ya hay niños que han quedado ciegos por esto”, apuntó la funcionaria del MINSA.

Otro problema encontrado es que las salas no cuentan con un espacio físico suficiente.

García resaltó que existen estándares internacionales para brindar la atención mínima a los neonatos. Un estándar importante es que en las salas deben haber divisiones físicas para colocar a los niños prematuros, a los que nacen con malformaciones y a los que traen infecciones u otros problemas.

“En nuestro país los hospitales no cumplen satisfactoriamente este estándar, y es un problema porque facilita las infecciones cruzadas. En caso que haya una contaminación por infección es menos probable que pueda controlarse si no hay una división adecuada”, indicó García.

Otro aspecto es que en estas salas tampoco hay suficientes ventiladores mecánicos. No hay ropa hospitalaria para el manejo de los bebés ni para el personal médico, que debe portar botas, gorros, guantes, gabachas y todo el material necesario.

NOTICIAS RELACIONADAS

Personal de neonatología trabaja con las uñas

«Estamos gestionando financiamiento»  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí