Imagen a costa de la desgracia

DOUGLAS CARCACHE

Nada mejor que una laguna contaminada, para que los candidatos a la Alcaldía de Managua refresquen su imagen. Antes que El Nuevo Diario mostrara la gravedad del problema, ninguno de los candidatos se había interesado, tal vez ni percatado, de que Tiscapa es una laguna moribunda y hay que socorrerla.

Algo típico de nuestros políticos es el aprovechamiento sin escrúpulos de las desgracias de la población, para proyectar su imagen y de esa forma tratar de conseguir un puesto más, pagado con los impuestos de los nicaragüenses.

Recién la tragedia del huracán Mitch vimos a muchos políticos correr hacia las comunidades afectadas, para llevar ayuda a los damnificados y fotografiarse y filmarse con ellos, para luego repetir por distintos medios que habían asistido a los desvalidos.

Más de un año después, la mayoría de los damnificados del Mitch siguen bajo champas de plástico, carentes de lo básico y con pocas esperanzas, pero casi nadie, entre los políticos, se acuerda de ellos. Al menos no lo demuestran. Quizás cuando entre de lleno la próxima campaña electoral, regresen para tomarse las fotografías tradicionales, chineando niños pobres.

Algo parecido se observa con Tiscapa, una laguna del centro de Managua que desde 1980, gracias a la Alcaldía sandinista de la época, ha recibido cada día los desechos de gran parte de la ciudad, sin que ningún político haya gritado pidiendo apoyo contra el atentado ambiental, como lo empiezan a hacer hoy que se acercan los comicios municipales.

Sorprende también que el candidato sandinista, Herty Lewites se haya interesado hasta hoy por la sanidad de Tiscapa, a pesar que fue ministro de Turismo durante los años 80, la época en que las autoridades municipales propiciaron la contaminación de la laguna.

Los que siempre insistieron en la necesidad de proteger a Tiscapa, desde aquella época, fueron los biólogos, ecólogos y los jóvenes ambientalistas que con frecuencia llegaban a limpiar sus laderas, pero sin apoyo de las autoridades. Poco a poco desistieron, tal vez por aquel designio de que una golondrina no hace verano.

Tal vez estemos a tiempo y aunque los candidatos a alcalde sólo traten de mejorar su imagen, montándose en uno de los tantos problemas ambientales que hay aquí, valdría la pena que diferentes organizaciones, ambientalistas o no, se interesen en Tiscapa, porque ésta puede ser sólo la punta de un iceberg venenoso que carcome las fuentes de agua subterráneas de Managua  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí