Fray Guillermo Bonilla Carvajal, constatando cómo están los sobrevivientes de Waspado, jurisdicción de Siuna. LA PRENSA /C. MARTINEZ.

Niños de madre asesinada huyen del horror en Siuna

A Pilar Lira, conocido como «Tyson», se le atribuye el horrendo crimen CELSO MARTINEZ OROZCOCorresponsal WASWALÍ.- Refugiados en una “champa” plástica en esta comunidad yacen 8 menores cuya madre fue asesinada en el sector de Waspado, Siuna, Atlántico Norte, los que urgen de ayuda para subsistir. Al grupo de delincuentes armados al mando de Pilar […]

  • A Pilar Lira, conocido como «Tyson», se le atribuye el horrendo crimen

CELSO MARTINEZ OROZCOCorresponsal

WASWALÍ.- Refugiados en una “champa” plástica en esta comunidad yacen 8 menores cuya madre fue asesinada en el sector de Waspado, Siuna, Atlántico Norte, los que urgen de ayuda para subsistir.

Al grupo de delincuentes armados al mando de Pilar Lira, alias “Tyson”, se le atribuye el horrendo crimen de los padres de los menores y sus familiares.

Johanna Patricia de 15 años; Jazmín de 12; Bernabé de 10; Guadalupe de 8; Hazel de 7; Flor del Karen de 5; Arelis de 3 y Jusnielka de año y medio son los menores cuya madre, Flor del Carmen Herrera, fue brutalmente asesinada ese fatídico 18 de mayo a las dos de la tarde.

María Moreno Mora, de 23 años, tía de los menores, se encuentra con su hermana Paula Moreno, cuidando a los niños y a tres sobrinos más cuyos padres Julio César Moreno Cruz y Petronila Sevilla murieron en la acción criminal que fue dirigida contra Guadalupe Montenegro, y que las autoridades dicen que fue una “pasada de cuentas”.

A Alexander, de 7; a Emilio de 5 y a Vidal de 2 años, no se les borrará fácilmente de sus mentes cómo fueron privados de la vida sus padres, tampoco a su prima Johanna Patricia, testigo ocular del asesinato atroz, perpetrado contra su progenitora y sus tíos.

También los vecinos, a quienes se les identifica como los hermanos Benavides, murieron acribillados. Un niño de un día de nacido quedó en Siuna y en poder de una capitana de la Policía del municipio.

Estas personas murieron a manos de un grupo de 15 delincuentes armados y vestidos de policías que llegaban a pasarle la cuenta a Guadalupe Moreno. Respondían a los nombres de María Antonia Moreno González, Flor del Carmen Herrera Centeno; Julio César Moreno Cruz; Eddy Montenegro y Petronila Sevilla.

Los delincuentes degollaron a Julio César y a Eddy, tío y hermano de Johanna Patricia, la que todavía mantiene en su mente la forma en que se presentaron los supuestos policías a asesinar a su padre Guadalupe, pero que al final, los armados no lograron su objetivo, desahogando sus instintos en los miembros de la familia Montenegro-Herrera y Moreno-Sevilla.

“Tuve que conseguir 300 córdobas para viajar a Waspado, rescatar a mi hermana y mis sobrinos, ya que un vecino me dijo que ellos corrían peligro y que no tenían a nadie para que los protegiera, ya que estoy en esta ciudad desde hace 4 meses buscando trabajo”, expresa María Moreno.

La joven chinea a uno de los niños huérfanos, y agregó que sólo para trasladarse a su lugar de origen tuvo que pagar 75 córdobas de ida e igual cantidad de regreso y viajó con su hermana Paula y su sobrina Johanna Patricia. Por los niños no le cobraron.

En la “champa” se encuentran refugiadas 21 personas, entre los menores huérfanos, las dos tías y sus hijos. Ellas son las encargadas de cuidar a esos niños; durante la noche duermen casi apilados.

Sus tías cocinan dentro de la “champa” mientras esperan que las autoridades les suministran ayuda alimenticia y ropa para los menores que salieron semidesnudos de su lugar de origen y al cual las posibilidades de regresar son remotas.

NIÑOS TRAUMATIZADOS

Fray Guillermo Bonilla Carvajal, de la orden de los Padres Franciscanos, ha declarado que se necesitan psicólogos para atender a estos menores que todavía están traumatizados por la acción violenta que vivieron, se necesitan camas, colchones, frazadas, medicina y alimentos.

La ayuda que se les pueda brindar hacerla llegar a la Escuela de los Padres Franciscanos, en Matagalpa, explica Fray Bonilla o entregársela personalmente a los afectados en esta comunidad ubicada 5 kilómetros al suroeste de la ciudad, en dirección a Managua, en el Barrio Reconciliación y Esperanza.

“Yo me he comprometido a construirles una sencilla vivienda siempre y cuando se consiga un terreno legalizado a nombre de los menores”, dijo el religioso.

“Hemos conversado con la responsable de vivienda de la Alcaldía, Licda. Yadira Soza y ha prometido conseguir el terreno lo más pronto posible”, concluyó Fray Bonilla Carvajal.   

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