Familia de Yasker quiere “la verdad”

El hombre extendió los brazos delante del policía que se encontraba sentado en el escritorio en la entrada del Distrito III. “Póngame las esposas, que cometí un delito”, dijo el hombre, cuya ropa lucía arrugada, sudaba a mares y en su rostro eran notorias las noches de desvelo. “Andate de aquí, vos estas loco, salí no me hagas perder tiempo”, le respondió el policía.

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