Encauzar la vida y esforzarse

La vida personal, familiar y social no la construyen los flojos ni los sin ley, ni los que se abandonan en el ocio, ni en los que solo piensan en sí mismos sin ayudar ni comprometerse en nada, ni los que viven de apariencia.

El fino arte de la indiferencia

Paradójicamente se aprecia en muchos caudillos, siervos del despotismo, un nivel de consecuencia con sus propuestas superior al de muchos dirigentes calificados de democráticos, pero ese es un tema para otra meditación.

La educación en valores

Derechos Humanos, la Democracia y la Paz son los elementos fundamentales que hoy día representan la base de una ética mundial al ser reconocidos como valores universales

¡Los valores! ¡Los valores!

Aunque la Nicaragua de hoy no es totalmente idéntica a la de Puerto Morazán, algo parecido podría concluirse: es preciso empeñarnos en cambiar la mente y el corazón de sus habitantes si queremos un futuro distinto al que muestra nuestra historia

Aceptarme tal como soy

Cada uno es lo que es y tiene que sentirse orgulloso de sí mismo, como Juan el Bautista. Todos no tenemos los mismos valores, ni los mismos dones, ni la misma misión

Los valores y la cultura política

En ese sentido la política no es un ejercicio regido por la ambición y la búsqueda del poder, sino el esfuerzo por crear condiciones que permiten la construcción de una sociedad estable y debidamente organizada

Principios de vida

Cuantos ejemplos es posible relatar a favor o en contra de estos tres principios de vida porque a diario los vivimos, leemos, conocemos, observamos, admiramos o rechazamos en nuestro entorno privado o ampliado y a través de los medios, redes sociales o testimonios podemos valorar hasta que punto los conceptos del personaje al que me refiero, aun perduran en una sociedad cada vez masa alejada de los valores cristianos.

Valores y principios para la integración de la sociedad

Si debiéramos valorar a nuestra sociedad por lo que leemos, escuchamos y vemos todos los días, extraeríamos como conclusión que estamos enfrascados en dos conductas principales: la una de indiferencia, la otra de confrontación.

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