Un día terrible, horrible, malo, ¡Muy malo!

La película que ahora vemos bajo el sello de Walt Disney nació como un cuento infantil de la escritora Judith Viorst. Fue publicado con buen suceso en 1972. Es una narración sencilla, que sigue las pequeñas desventuras de un niño durante un día de su vida. Alexander despierta descubriendo que tiene un chicle pegado en el pelo, y a partir de ahí, todo lo que le puede salir mal, le sale peor. El título está teñido de hipérbole, pero los desastres están apropiadamente escalados a su edad y estado en la vida.

Terrible trabajo infantil

Están por todos lados y son de todas las edades. A veces desgarra el alma verlos en las calles: una niña famélica de no más de 7 años carga en brazos a una bebé de meses de nacida que parece siempre dormida.

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