Primera lluvia en Managua

A Betsa, por tanto amor Relampaguea al amanecer sobre el árido pellejo de abril. Llueve en Managua, la primera película del invierno se asienta en el asfalto, el agua moja los labios de las bocinas urbanas en las ramas caídas de un malinche el viento se despide del verano y alegres los radioperiódicos se zambullen […]

¡Por misericordia por humanidad!

Muchachita: sé que a tus 11 añitos
el que te desgarró escupió en tu vientre.
Y sé que por vergüenza te corrieron de tu casa
y sé que por mal ejemplo te sacaron del colegio.
Y sé que te rompiste al parir.

Minicuentos de Bayardo Quinto Nuñez

Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?-Bueno, toma la moneda y anda a la pulpería.

Prosemario de Yelba Clarissa Berríos Molieri

VOLCANES, VENTANA Y DUCHA Como senos obsesivos, me miran a través de las tantísimas veces amargura de las rotas telarañas metafóricas de mis ventanas. Los volcanes se desperezan, hacen mimos; saben de su poderío explosivo, y como lenguas rojas, conocen cómo se atragantan sus fogazales de selva, le nutren sus estómagos de piedras. Me baño. […]

Nunca habrá nombre mejor puesto

Un ojo de agua viva, de esos que hoy secamos entre todos, un humilde amanecer que irradia claridades por sobre la atonía, la dulzura derramada que acaricia- más allá de los versos-

80 años.

Contemplo tu rostroy lo admiro más sereno mas no por eso menos bello ¡Como amo a la niña y a la joven que descubro siempre en tu mirada!

Elegía por Edwin Yllescas Salinas

Edwin definitivamente
este invierno seco o verano prolongado
no nos fue propicio
No nos ha sentado
ni a vos ni a mí
Ya ves a vos Edwin
en abril del 2015

¡Si hoy abrimos el alma!

Recostada en mi hamaca me alimento Del maravilloso silencio.   Levanto mis ojos de las aguas del rio Hasta las ramas más altas de la arboleda que me rodea Me cuelgo de su verdor y respiro profundo bendiciendo mi amanecer. Mi bendición no tarda mucho: Los noticieros matutinos Me quitan la respiración:  ¡Miles de muertos… de […]

Breve epístola

Cada vez que algo te decía
—ayer en el evento—
me hundía en tu pelo
como en una cortina de lluvia
& me tomaban tus ojos
para situarme más allá de la dicha
y del Paraíso

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