La risa prohibida

Hay que ser un viejo poeta para encontrar las palabras que quiero. Y además, como dice una amiga, en Nicaragua también se han secuestrado las palabras. Ya no se entienden. Salen sucias.

Chilillo y plomo

Me contaba un vecino ya muy viejo que allá por los tiempos del general Zelaya había habido una época en la ciudad de León donde cualquiera que dejaba algo olvidado nadie se lo tocaba.

Como plomo que flota y corcho que se hunde

Nicaragua opera a veces al revés: invierte un alto porcentaje de su presupuesto educativo en graduar licenciados que sufren altas tasas de desempleo o subempleo, pues sus habilidades no tienen gran demanda y crean poco valor agregado, mientras gasta poco y mal en formar técnicos con destrezas que sí son demandadas por las empresas y que son vitales para el crecimiento del país.

Con zapatos de plomo

Si usted quiere que los pobres superen la pobreza, lo primero que tiene que hacer es descubrir los factores más relevantes para lograrlo. Es lo que hizo recientemente un economista de Harvard, Raj Chetty. Tras observar que Salt Lake City era la ciudad de Estados Unidos donde los niños pobres tenían las mayores probabilidades de salir de la pobreza, y Atlanta la que menos, se preguntó: ¿Qué factores explican que una ciudad esté a la cabeza y otra a la cola de la movilidad social?

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