Yo no olvido el año viejo

Quizás un año nuevo madrileño sea sentarse frente al televisor para ver la celebración de Puerta del Sol, y comerse mientras tanto las uvas que ya vienen en cajitas de doce unidades. Y quizás ser madrileño signifique que cuando aterrizo en Barajas siento, de alguna manera, que estoy volviendo a casa.

Que esta luz ilumine nuestro viaje

Que la luz resplandeciente de estas fiestas ilumine nuestro viaje, abra nuestro corazón a la esperanza, disipe el odio y reine el amor, para que así las personas humanas en esta tierra construyamos lazos fraternales y seamos verdaderos símbolos de paz, como presagio de un mundo mejor.

Reflexiones de fin de año

Nuestra cultura nos hace ser lo que somos. Pero somos nosotros/as quienes hacemos nuestra cultura y quienes la reproducimos con nuestro humor racista, sexista y homofóbico; con el terrorismo verbal que usamos para deshumanizar al adversario…

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