Ochenta años después, el mundo sigue en vilo por la amenaza nuclear

No puede tolerar que líderes irresponsables nos empujen hacia el precipicio de la catástrofe e incluso de la extinción. Ocho décadas después del pavoroso ataque atómico contra la población civil en Hiroshima y Nagasaki, las armas nucleares deben erradicarse para siempre.

80 años después del genocidio atómico

En ocasión del 80º aniversario de Hiroshima y Nagasaki, el papa León XIV ha dicho que “las armas nucleares ofenden nuestra humanidad compartida y traicionan la dignidad de la creación”.

A siete décadas del desastre

El 6 y 9 de agosto de este año 2015 se cumplieron setenta años del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, respectivamente, las que ocasionaron la muerte a más de doscientas mil personas, en uno de los acontecimientos más devastadores en la historia del horror de la humanidad.

Nagasaki, la víctima olvidada

Al igual que Gomorra, la ciudad gemela de Sodoma, destruidas ambas con fuego líquido y azufre hirviendo que cayeron del cielo, para borrarlas del mapa del mundo y de la memoria de los hombres. Sin embargo, Sodoma se escaparía del olvido y quedaría como símbolo de maldad, aberración e idolatría, siendo además el origen de una palabra, sodomía, que define el concúbito entre hombres.

70 años de Nagasaki e Hiroshima

Nadie había tomado nunca antes una decisión así. Hasta el momento ninguna otra persona lo ha hecho. Y nadie más ha tenido que convivir con semejantes consecuencias

Atención al suscriptor