La “Era Dorada” de los déspotas nicaragüenses

El oro ha dejado de ser únicamente un recurso natural. Se ha convertido en el eje de un sistema que combina opacidad financiera, control político y proyección geopolítica. Cada onza que ingresa al mercado internacional contribuye a sostener un modelo que perpetúa la represión y debilita el orden democrático en la región.

Nicaragua, El Dorado chino

Gran parte de las concesiones chinas se extienden por las selvas de Nicaragua, reservas protegidas de la biosfera, y de la flora y de la fauna, y habitadas por comunidades ancestrales. Ernesto Cardenal habla en uno de sus poemas de El Dorado, que los conquistadores buscaban en las selvas del Amazonas, ansiosos por el oro, “el excremento de los dioses”.

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