Pedro Joaquín Chamorro Cardenal asumió la dirección de LA PRENSA tras la muerte de su padre en 1952. Fue antisomocista, lo que expresó en sus editoriales, y sufrió cárcel y persecución del régimen somocista.
democracia
Nuestro caso es diferente
En Nicaragua la República fue destrozada por el interés familiar, su bandera sustituida por el emblema personal, sus instituciones diluidas en capital familiar, y su destino hipotecado por causa de los negocios millonarios del señor feudal
“Soluciones prácticas para una alianza”
Muchísimos nicaragüenses no creemos en la eficacia de los líderes. Todos los que hemos conocido, al paso del tiempo, se han convertido en caudillos insoportables.
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal vive en sus principios
Cuarenta años después del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, sus ideales y objetivos políticos y sociales siguen vivos, pendientes de realización.
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: Llama viva, limpia y contundente
PJChC abogó por fiscalizar el poder por medio de instituciones democráticas que facilitaran la “limpieza en el proceso electoral, el entierro definitivo de las ideas dinásticas, la abominación de los caudillismos, de las castas privilegiadas y de los fraudes”.
La mala hora de Pedro Joaquín Chamorro
Lo buscaron para matarlo durante días, hasta que lo hicieron en la calle. Lea la crónica de los minutos antes y después del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro
Decepción política y reformismo
La ideología reformista, en nuestro país, se fundamenta en la decepción política, no en una perspectiva de expansión económica productiva.
El pensamiento vivo de PJChC
El pensamiento de PJChC sigue vivo hasta ahora, primero porque él era un visionario, y segundo, porque en Nicaragua permanecen las mismas condiciones de falta de libertad y democracia
Democracia y elecciones libres, ¿para qué?
La construcción de la democracia representativa en Nicaragua solo es posible si quienes la defendemos, conocemos bien sus fundamentos teóricos
Los derechos humanos y la democracia
La muerte ocasionada a una jovencita de 16 años y a un niño de 12, además de la indignación que causa, exige el castigo correspondiente a los responsables