Las lecciones de la gran marcha

Pero ante todo es justo reconocer que la Policía Nacional, y personalmente su jefa, la primera comisionada Aminta Granera, cumplieron su compromiso y su deber de garantizar la seguridad de los marchistas democráticos. Los incidentes de violencia causados por agresiones de turbas orteguistas, que lesionaron el ojo de una oficial de policía y golpearon a algunos manifestantes ya cuando éstos regresaban a sus lugares de origen y a sus hogares, fueron hechos aislados prácticamente incontrolables, derivados de la irrefrenable compulsión agresiva de los partidarios de Daniel Ortega

Policía Nacional desplegó ayer a siete mil agentes

La Policía Nacional desplegó a siete mil agentes para resguardar la seguridad durante la multitudinaria marcha que realizó la oposición, ayer por la mañana, indicó la primera comisionada Aminta Granera, cuando estaba en la “Zona Cero”, es decir entre Plaza El Sol y la Rotonda Rubén Darío, que era el espacio que separaba a opositores y oficialistas.

Usan a Policía para reprimir

El compromiso que el viernes al mediodía asumió la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, de que “no habría más agresiones de policías” contra miembros de las organizaciones y de manera especial a las mujeres, se rompió en menos de un par de horas, ya que a las 4:30 p.m. del mismo día tres agentes con exceso de violencia física y verbal detuvieron y metieron en una patrulla a la periodista y activista del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), Patricia Orozco.

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