Mi general Avilés…

En Nicaragua solo pueden haber dos grupos armados, pero su “neutralidad” le ha servido a Ortega para matar y reprimir al pueblo.

Tras la pista

Entre el detective de ficción y el real hay un mundo de distancia. Probablemente lo imagine fumando en pipa, portando un sombrero y gabardina, asomándose por una esquina, con sigilo y misterio, siguiendo a su objetivo. Pero verlos en la vida real es suficiente para descartar esta teoría. Su vestimenta no es llamativa, evitan usar lentes oscuros y gorras y tratan de actuar “normal”, sobre todo cuando realizan un trabajo. Así son los detectives privados en Nicaragua.

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