En memoria de Francisco Arellano Oviedo

Francisco Arellano ingresó a la Academia en 1995 y, desde entonces, su labor fue siempre de mucho beneficio para la Academia, sobre todo para la reorganización y revitalización del quehacer de la Academia.

Gozos y tribulaciones del arte de novelar

No planeé convertirme en novelista. Fui poeta antes de ponerme a narrar los dictados de mi imaginación. Fue allá por 1985 cuando sentí la urgencia de escribir de otra manera

Atención al suscriptor