El cuerpo humano ha sido motivo de admiración por ser fuente de placer, vida, belleza, poder y arte. Desde las antiguas cuevas de Altamira, donde se pintó la figura de unos cazadores sobre las paredes rocosas, pasando por los desnudos clásicos, a los contemporáneos pintados o esculpidos, el arte del cuerpo humano o sobre él ha venido a convertir a la modelo o modelos en verdaderas obras de arte transitorio.
Teatro entre rejas
Doce actores y su maestro ensayan una puesta en escena; realizan ejercicios corporales y gestuales. Construyen imágenes usando el cuerpo; se desplazan en el hacinado espacio y hablan con las manos, muestran sentimientos encontrados con las miradas…
El Diario Loco de Celina
En una ocasión en que el poeta Carlos Martínez Rivas me estaba aconsejando sobre un posible trabajo monográfico que yo me proponía escribir sobre Pablo Antonio Cuadra, me escribió diciéndome…
Hospedaje
El hombre le abrió la puerta. Ella preguntó por La Chela. La Chela no estaba. Entonces ella entró y tomó un periódico de la mesita del centro de los muebles para esperarla.
La Prensa de 1979
Dejaron los cinco cuerpos desparramados sobre el paraje montañoso…
En breve
César Caracas nació el 6 de diciembre de 1935 en la ciudad de Rivas, Nicaragua. Estudió arte en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Managua, bajo la dirección de Rodrigo Peñalba, antes de viajar extensivamente en persecución de su arte.
Nicaragua en la pintura de César Caracas
En el caso de los artistas se añade al sentir popular, la sensibilidad exaltada que le imprime a esas reminiscencias del pasado vida propia con sus creaciones, haciendo trascender y perpetuar en la memoria colectiva parte de la historia personal y nacional.
Ser la misma
Cómo ser la misma si ya no tengo la alegría de un ave cantar al amanecer.
Ingobernable en las rocas
Ingobernablemente a la millonésima potencia…
Historias de la infamia de Granada
Era la época cuando no existía la electricidad en Granada y la luz era por faroles de carburo. Casi igual que ahora pero más barato. Vivía por esos días un hombre, alto, negro, grandulón y fuerte como un toro, tenía la fama de botar de un puñetazo a un buey.