El cadáver desmembrado del sastre fue enterrado en el área de comedor de una casa del barrio Los Ángeles
El cadáver desmembrado del sastre fue enterrado en el área de comedor de una casa del barrio Los Ángeles
Lastenia de los Ángeles Rivas Membreño, de 12 años, salió de su casa en El Rodeo el martes 18 de febrero y hasta hoy no ha regresado. Eran más o menos las 11:00 de la mañana cuando Lastenia tomó el bolso en el que cabía una pana con comida y salió rumbo al Mercado Oriental. Le dijo a una tía que iba a llevarle la comida a su mamá, quien vendía ropa interior para niños.
Hay una frase muy común que reza que querer es poder y para Marlon Centeno, más que una simple frase, ha sido el motor de su vida. Desde niño ayudó a su abuela a vender periódicos y a los 16 años ya soñaba con tener un negocio propio. A los 23 sin un solo peso en el bolsillo se aventuró a cumplir esa meta. Abandonó su deseo de ser abogado y fundó D’Ideas Floristería, que tras diez años dedicados a “hacer realidad los sueños de los demás” se prepara para la expansión.
Doña Juana Francisca Mendoza ya tiene un nuevo fogón y ha desarmado su vieja cocina convencida de que ahora me irá mejor. Ese viejo estilo de cocina, enseñada por sus ancestros, la obligaba a levantarse a la una de la madrugada y a gastar una carga de leña (30 palos o rajas) cada dos días para palmear 500 tortillas que iría a vender durante el día en una de las esquinas del mercado del centro histórico de Ocotal.
Hija de un productor de televisión y de una actriz británica, en su infancia Sigourney Weaver sufrió las burlas de sus compañeros de clase porque con trece años ya tenía una altura superior a la del resto.
Las inofensivas pijamadas que son promovidas entre compañeritos de clase, pueden representar muchas veces un riesgo de abuso sexual para los niños. Los padres deben estar muy conscientes de eso cuando autorizan a sus hijos a salir de sus casas.
Parece una voz teatralmente fingida. De tono muy gutural, a propósito muy tenebrosa y se nota que no habla libremente en algún espacio abierto, sino en algún claustro silencioso. A lo lejos, apenas se escucha uno que otro canto de pájaro, el sonido de voces masculinas susurrantes y el parsimonioso batir de aspas de algún abanico de ritmo monótono.
Son casi veinte años los que Trinidad Flores, una mujer emprendedora nata, aprendió el arte y oficio de elaborar artesanías de tuza, (cáscara de la mazorca de maíz), las que han sido del gusto de nicaragüenses y hasta turistas europeos y norteamericanos, quienes ocasionalmente hacen pedidos directos.
H asta un hospital privado, al parecer fue llevado un extranjero que recientemente resbaló en el desastroso parqueo del Mercado de Artesanías de Masaya, según dijeron testigos del accidente.
En un rincón del occidente del país, donde el mar entra para abrirse paso en el territorio y forma brazos de agua calma, cuatro comunidades desarrollan su vida en torno a la tortuga carey.
Un cuento con un final triste estremece a la niñez de una comunidad rural de Masaya y los hace contar su propia realidad:
la del abuso y la violencia sexual, una pandemia silenciosa