Las inofensivas pijamadas que son promovidas entre compañeritos de clase, pueden representar muchas veces un riesgo de abuso sexual para los niños. Los padres deben estar muy conscientes de eso cuando autorizan a sus hijos a salir de sus casas.
Silvio Gutiérrez, de Fe y Alegría, considera que en el país es necesaria una investigación interdisciplinaria a profundidad, que permita obtener evidencias de cuál es la magnitud del impacto del abuso sexual para buscar la manera de prevenirlo.
Gutiérrez considera que las acciones que se ejecutan actualmente no son suficientes, pues “la escuela debería de formar para la vida y la formación para la vida tiene que ver con habilidades, no solo con sumar cuánto es dos más dos o aprender las vocales”.
Por ejemplo, debe enseñarse “qué actitud puede ser sospechosa para un niño o niña de un adulto o de otra persona que pueda significar o el potencial de que le abuse”. Y mencionó que hay que analizar el tiempo que en los centros dedican a las consejerías, pues hay maestros que tienen el doble rol.
Fe y Alegría cuenta con una red de 22 centros educativos, con 11,500 estudiantes, casi cuatrocientos docente. Según Gutiérrez, en los centros se generan procesos de formación en habilidades para la vida, con temas considerados importantes.
[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]50 representantes de colegios privados de Managua respondieron la semana pasada a la invitación del Movimiento Contra el Abuso Sexual y otras organizaciones para abordar con sus autoridades la necesidad de implementar medidas de prevención del abuso sexual.[/doap_box]
Aunque muchos padres piensan que sus hijos están seguros al dormir en una casa de una familia que los cuidará, no siempre es así. No todos los padres de familia adonde llegan de visita los menores cuidan de ellos, cuando estos deciden juntarse para pasar una noche de fiestas.
Hay experiencias pasadas de hechos acaecidos cuando los menores han ido a las pijamadas. Pero el caso más reciente ocurrió a mediados de este año con dos niñas de 11 y 12 años de un colegio privado capitalino. El abusador fue el padre de familia que las albergó en su vivienda.
El hecho fue tratado con máximo sigilo y quedó en la impunidad, pues aunque el colegio denunció el caso, lo hizo 15 días después y el hombre goza de influencias en el Gobierno.
Los padres de las víctimas optaron por sacar del colegio y del país a las niñas. Las hijas del abusador también fueron sacadas del centro de estudio porque fueron estigmatizadas por otros estudiantes.
Lorna Norori, del Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS), se limitó a confirmar que esa organización había conocido del caso por parte de otros padres de familia que lo denunciaron.
Norori aconsejó a padres y maestros a estar alertas a cualquier cambio en los niños, niñas y adolescentes.
“Un padre de familia que te invita a pijamadas a las amiguitas de sus hijas, para aprovechar el momento y abusar de ellas está iniciando el proceso de abuso allí en el colegio y es ahí donde tenemos que poner el ojo”, sostuvo Norori.
PENSAR BIEN AL OTORGAR PERMISOS
El tema de los riesgos de las pijamadas genera diversos criterios. La consejera escolar Yolanda Granados, opinó que los padres deben pensar muy bien cuando autorizan a sus hijos a una pijamada, pues “hemos visto casos de niñas que han sido violadas hasta cinco veces (…) en esas pijamadas en esas fiestas que hacen”, que después lo han comentado los demás estudiantes.
Es por eso, aconseja Granados, que “siempre en esas cosas, debe estar un adulto vigilante, pero esas pijamadas y esas cosas que hacen ellos solos”. El riesgo es mayor, sobre todo, dijo Granados, si en las pijamadas van estudiantes de ambos sexos “algunos (de ellos) lo que ven en películas porno, en las pijamadas tratan de hacerlo”.
Para las directoras del Colegio Caminos, Marisela González de Silva y Ana Álvarez, el problema en sí, no son las pijamadas, sino quién garantiza la seguridad de los menores y adolescentes.
“Sí, es un riesgo, si vos le das permiso a tu hijo donde nadie los cuida, pero si a mí me llegan niños a mi casa yo garantizo”, manifestó González, quien aclaró que en el colegio no las promueven. Y siempre alertan a los padres “y les decimos que no dejen ir a sus hijos donde no sepan dónde están, ni con quién están”.
Álvarez considera que el problema es saber quiénes están como responsables de los niños, “porque como niños lo que hacen es divertirse sin control (por eso), detrás deben haber adultos responsables”.
González comentó una experiencia en la que ellas dieron apoyo, cuando les llegó “un niño traumatizado por abuso” y la psicóloga lo siguió muy de cerca para alcanzar la rehabilitación.
Sin embargo, indicó González, “esto no es nada fácil porque hay mucho dolor, hay mucho secreto, hay muchas cosas que desgraciadamente se nos presentan. Hemos podido prevenir algunos porque hemos visto síntomas extraños y hemos alertado a los padres”.
Silvio Gutiérrez, de Fe y Alegría, estimó que “ese es un asunto de la familia. La escuela no promueve pijamadas. Las familias deberían asumir la responsabilidad que le corresponde, tanto el que acoge una pijamada como la que le permite que su hijo vaya a una pijamada”.
Sin embargo, en el caso de las dos niñas del colegio privado el proceso empezó cuando el padre de las niñas contactó a las amiguitas de sus hijas en el centro de estudio, conoció LA PRENSA.
ABUSO SEXUAL EN COLEGIOS
Recientemente el Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS) junto a otras organizaciones promovió un encuentro con directores de colegio, para abordar el tema del abuso sexual en los centros de estudio. La especialista estimó que los centros de enseñanza no poseen las herramientas adecuadas, para darle respuesta a este tipo de problemas.
Norori refiere que los maestros lo primero que tienen que hacer es darse cuenta de los cambios en niños, niñas y adolescentes. Señala Norori, que muchas veces el estudiante que ha sido víctima de abuso, se vuelve “malcriado y ahora pelea con todo el mundo, enojado siempre”.
“Una niña que baja su rendimiento escolar, una niña que de repente se aísla, un niño que se retrae o una niña y adolescente que presenta excesos sexuales, o está siendo señalado o señalada de ser coqueta de ofrecérsele al profesor, tenemos que poner muy bien el ojo de lo qué está ocurriendo”, advierte Norori.
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