Para una persona libre todo el mundo es su hogar
Debemos sustentarnos en la certeza de la inclusión, de que nada ni nadie puede alejarnos de ese contemplativo vínculo del alma sistémica, que lo único que genera es luz en medio de la oscuridad. Por tanto, comencemos por interpelarnos cada cual consigo mismo, haciendo parentela humanitaria, revolviéndonos contra la intolerancia y volviéndonos tolerantes.