Ahondar en las entretelas
Tener tiempo para nosotros es vital, al menos para reconocer la humanidad del otro. Esto significa rechazar la discriminación, el racismo, la xenofobia y el discurso de odio o venganza, que ahora tanto prolifera por todos los rincones del planeta. Hagamos, pues, de la cotidianidad un tratamiento de ejercicios que nos acerquen entre sí.