Alegres en el Señor
Se siente defraudado de Jesús aquel que no está dispuesto a abandonarse a la voluntad del Padre como lo hizo Jesús mismo.
Se siente defraudado de Jesús aquel que no está dispuesto a abandonarse a la voluntad del Padre como lo hizo Jesús mismo.
Tengamos en cuenta la justicia con la que este descendiente de David defenderá al desamparado y al pobre, así como el valor con el que reprobará tanto al violento como al impío. Por eso aclamamos nuestra esperanza: “Ven, Señor, rey de justicia y de paz”.
El Adviento quiere ofrecernos motivos de esperanza. Nos recuerda que Dios es la plenitud de la vida, que ama el mundo, que vino a él, que sigue estando presente y que vendrá.
Construir el reinado de Dios es hacer realidad en nuestra vida los grandes valores con que Jesús edificó su vida, esos valores que, al verlos la gente decía asombrada que “enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mc. 1, 22).
Fundamentados en la presencia de Jesús junto a nosotros que nos anima a no ver enemigos por todas partes, sino a mantenernos firmes en la fe y en la esperanza, a manifestar con alegría que ser creyente todavía sigue teniendo sentido…
Creemos firmemente que vamos por buen camino. Nuestra fe y nuestra participación sincera de la palabra, de la oración y de las obras de misericordia, son garantía de esa vida.