La fiesta calasancia
Fenomenal, así describió toda la “people” que asistió a la kermés del Colegio Calasanz, el pasado “finde”.
Fenomenal, así describió toda la “people” que asistió a la kermés del Colegio Calasanz, el pasado “finde”.
Con los homenajes ofrecidos a Rubén Darío, en ocasión de su llegada a Nicaragua en 1907, y su arribo en tren a la capital, Francisco Bautista Lara (Managua, 1960), inicia su novela más reciente: Manantial, utilizando el ambiente festivo con que las autoridades y la población recibieron al poeta, para meter en escena a su personaje central, al extraño y controversial ciudadano de la época, don José Zacarías Guerra, devenido después de su muerte, en sorpresivo y sorprendente filántropo, y cuya obra perdura un siglo después.
El capitán retirado del Ejército venezolano, William Biancucci, camina por su despacho sin muchos muebles en Caracas, sosteniendo un ejemplar encuadernado en rojo de la constitución socialista de Hugo Chávez. Está discutiendo sus planes para comprar un avión privado y así viajar con mayor comodidad hacia y desde su finca en la selva del Amazonas, en Brasil. Desde una franja amplia de tierra con pasturas, ha fletado miles de vacas en barcos con destino a Venezuela.