Un gobierno desahuciado
Puede que a balazos y patadas alargue su agonía, pero no cambiará su condición de desahuciado. Es un gobierno que está muerto y no se ha dado cuenta.
Puede que a balazos y patadas alargue su agonía, pero no cambiará su condición de desahuciado. Es un gobierno que está muerto y no se ha dado cuenta.
El malestar que causaron sus declaraciones en las filas sandinistas, Edén Pastora las atribuye a “idiotas y tontos”. Dice que estos temas no tienen por qué ser tabúes. “Si se murió Jesucristo como no se va a morir Daniel Ortega», señala.
Lo que sucedió en Bolivia se volvió tan importante para Nicaragua, porque desde el principio empezamos a vernos en ese espejo.
Para que se caiga la dictadura de Daniel Ortega se necesitará incluso el esfuerzo de muchos de quienes hoy la defienden o consienten. En la guerra, un desertor vale por dos
¿Cómo no pensar que Ortega ordenó la muerte de más de 300 personas con la misma frialdad con que mató a Gonzalo Lacayo, en 1967, cuando tenía 22 años?
La única diferencia entre los fanáticos de izquierda y los de derecha es, generalmente, quien está en el poder y quien en la oposición. Por eso la lucha debe ser contra el fanatismo. A favor de la razón y el derecho.