Exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue destituido como embajador ante la OEA en 2022, después de haber denunciado los crímenes cometidos por la dictadura de Nicaragua. Fue desnacionalizado y actualmente vive en el exilio.
Los dictadores están aterrados y enfurecidos. Es apremiante no enmudecer y utilizar estas plataformas como trinchera de lucha por la libertad y la democracia. La batalla apenas y comienza.
En los regímenes basados en poder absoluto, la seguridad jurídica es la primera víctima de las reformas judiciales. La segunda son las inversiones extranjeras y el derecho sagrado a la propiedad privada.
Afortunadamente AMLO fracasó y seguirá fracasando en su política exterior dogmática y anacrónica. El viernes de la semana pasada en la OEA la democracia triunfó y el hemisferio entero gritó a una sola voz: No a la dictadura y sí a la democracia.
Maduro ha violado todas las reglas democráticas y profanado el poder sacrosanto del voto. Las elecciones sirvieron para ponerlo en evidencia y demostrar que Venezuela todavía tiene hambre y sed de un cambio. Honrar la valentía de este pueblo y reconocer al verdadero ganador es solo el comienzo de una larga lucha por la libertad.
Hasta ahora el tirano de Venezuela se siente seguro, confiado en el poder de las armas, pero una cosa ha quedado clara, se le está acabando el tiempo y también las salidas democráticas. Ningún opresor es eterno y Maduro tampoco lo será.
Maduro ha perdido la elección de una manera tan brutal que cualquier reconocimiento parcial o temporal resulta ominoso y doloso. El tiempo es clave… No dejemos sola a Venezuela.