La Policía al servicio de Daniel Ortega y Rosario Murillo informó sobre la captura de Jimmy Henry Orozco Plata, a quien le incautó más de 600 kilogramos de cocaína en un vehículo en el que se transportaba en Nandaime, departamento de Granada.
La captura del sujeto se realizó la mañana del sábado 31 de octubre. El Comisionado General Victoriano Ruiz, cojefe de la Policía, detalló que al sospechoso se le detuvo gracias a información de la inteligencia antinarcóticos que perfiló el camión Izuzu color blanco, de tina, placa M476139 conducido por Jimmy Henry Orozco Plata.
«Al momento de la inspección se detectó un compartimento de fabricación artesanal ubicado en el piso de la tina del camión, al retirar las cuatro tapas del compartimento se encontró un total de 546 paquetes rectangulares envueltos en cinta adhesiva, conteniendo polvo color blanco. Prueba de campo dio positivo para cocaína con un peso total de 618 kilos”, explicó el jefe policial en conferencia de prensa con medios de comunicación oficialistas.

Además, la Policía detectó partículas de cocaína en el interior del vehículo, en la palanca de cambios, el timón, la cabina y los asientos.
¿Muro de contención?
De acuerdo con la institución policial, este operativo forma parte de la «estrategia del muro de contención contra el crimen organizado y el narcotráfico internacional», sin embargo, Estados Unidos sigue considerando a Nicaragua como un país dentro de la ruta internacional de estupefacientes, y que no combate a quienes se dedican a llevar drogas al norte del continente.
Desde hace al menos cuatro años, la Policía Nacional dejó de actualizar el Anuario de Estadísticas, un documento que reunía las cifras oficiales sobre droga y narcotráfico en Nicaragua.
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Washington ha advertido que la falta de información transparente impide evaluar con precisión el alcance real del narcotráfico en el país. Para Estados Unidos, Nicaragua posee una ubicación estratégica que resulta atractiva para el narcotráfico transnacional.
Desde que el año pasado la Administración para el Control de Drogas (DEA) retiró sus operaciones del país debido a la falta de cooperación de las autoridades sandinistas, se ha profundizado la brecha entre las cifras oficiales difundidas por el régimen y la creciente preocupación internacional sobre el verdadero nivel de actividad del narcotráfico en Nicaragua.