El exseleccionado nacional de futbol Jason Telémaco Ingram Oporta, quien en marzo pasado fue condenado a dos años de prisión por provocar un grave accidente de tránsito mientras conducía en estado de ebriedad, recuperó su libertad apenas cuatro meses después de haber sido sentenciado por el delito de lesiones imprudentes.
Ingram, entonces jugador de la UNAN-Managua en la Liga Primera, fue declarado culpable por provocar un accidente de tránsito ocurrido el 9 de marzo de 2026 en el kilómetro 13.5 de la carretera a Masaya. La Fiscalía demostró que el futbolista irrespetó la luz roja de un semáforo e impactó otro vehículo en el que resultó gravemente lesionado Julio Francisco Jiménez Zúniga.
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El deportista conducía su camioneta Mitsubishi Outlander en estado de ebriedad. Tenía 1.08 gramos de alcohol por litro de sangre (lo permitido por la ley es 0.50 gramos de alcohol). Como resultado, Jiménez Zúniga, quien conducía el otro vehículo, quedó en estado vegetal, según denunciaron familiares.
Asimismo, Ana Lucía Campos Zepeda, quien viajaba como acompañante de Ingram, sufrió fracturas en sus manos.
Ingram fue detenido y terminó admitiendo su responsabilidad en los hechos ante una jueza. Aunque la Fiscalía solicitó una pena de tres años de prisión y la suspensión de su licencia de conducir, se le dictó una condena de dos años de cárcel.
Además, se ordenó notificar a la Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional que procediera con la inhabilitación de Ingram para conducir vehículos, según consta en un acta judicial emitida el pasado 27 de marzo.
Solamente permaneció cuatro meses en prisión
Sin embargo, pese a la gravedad del caso y a la condena impuesta, el futbolista recuperó su libertad cuatro meses después de provocar el accidente. Habría sido indultado el pasado 24 de julio, según un acta presentada ante la Oficina de Recepción y Distribución de Causas y Escritos (Ordice) del Complejo Judicial Central de Managua.
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Hasta ahora, el documento no precisa en qué fecha exacta le fue concedido el beneficio ni bajo qué figura jurídica, solamente resuelve que el exseleccionado nacional ya no permanece en prisión.
Antes del accidente, Ingram formó parte de la generación de jugadores de Ariagner Smith y Jonathan Moncada, quienes iniciaron sus carreras con grandes proyecciones. Los tres dieron el paso al futbol internacional, pero Ingram lo hizo a la Primera División de Costa Rica con el Santos de Guápiles y Guanacasteca, donde rescindió contrato en el Clausura 2023 por problemas relacionados con el alcohol. En total disputó 81 partidos entre ambos clubes.

El defensor de 28 años se formó en el Real Estelí y debutó en la Liga Primera con el Juventus. Después de su paso por el extranjero, regresó al Diriangén, donde también salió por problemas con el alcohol en el Apertura 2023. Luego se marchó al Ferretti y también tuvo los mismos problemas por los cuales lo mandaron a préstamo a la UNAN, donde militaba cuando ocurrió el accidente.
Ingram perteneció a todas las selecciones nacionales: Sub-17, Sub-20, Sub-21, Sub-23 y la Selección Nacional mayor, en la cual debutó en 2020 contra Panamá. En la Azul y Blanco registró siete partidos, incluyendo uno de las eliminatorias mundialistas para Catar 2022. A pesar de ser titular en sus clubes y de poseer las cualidades para seguir en la selección, el Fantasma Figueroa dejó de contar con él por diferentes razones relacionadas con su comportamiento.