El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo quitó a Sandy Anabell Dávila Sandoval de embajadora en Japón y Tailandia, y la nombró encargada de negocios en Burkina Faso, Ghana, Níger, Nigeria y Togo, según el acuerdo presidencial número 135-2026, publicado este miércoles en el diario oficial La Gaceta.
Antes de la democión ordenada por los dictadores nicaragüenses, Dávila Sandoval fungió como embajadora en Japón desde el 5 de agosto de 2022, cuando su nombramiento fue oficial mediante el acuerdo presidencial No.125-2022. Luego, la designación diplomática en Tailandia, como concurrente desde Tokio, llegó en enero de 2024 (acuerdo presidencial No.02-2024). Ambos nombramientos quedaron sin efecto desde el 12 de octubre.
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El régimen todavía no nombra a un nuevo jefe de misión en Japón, uno de los países que históricamente ha sido de los cooperantes históricos de Nicaragua.
Dávila: de embajadora a encargada de negocios
Ahora Sandy Dávila pasará a ser diplomática residente en Burkina Faso, pero no como embajadora sino como encargada de negocios. Desde ahí será concurrente en Ghana, Níger, Nigeria y Togo en el mismo puesto.

Antes de haber ocupado la Embajada de Nicaragua en Japón, Sandy Dávila estuvo en el cargo de embajadora en Vietnam, Malasia y Filipinas. Todos esos nombramientos fueron revocados en 2024.
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De acuerdo con una breve biografía de Dávila Sandoval, publicada en el sitio web del Consejo Internacional de Amistad e Intercambio Económico (FEC) de Japón, ella se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y obtuvo una maestría en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, España.
Exdirectora de Protocolo en Cancillería
Fue directora de Protocolo en la Cancillería de Nicaragua y también trabajó como especialista de cooperación en la Dirección General de Europa. Posteriormente, ella se convirtió en encargada de negocios interina de Nicaragua ante la Santa Sede. Su cargo diplomático en Japón fue después.
Según un análisis publicado en febrero por LA PRENSA, los Ortega Murillo manejan el servicio exterior para premiar a sus fichas leales, y es representado por dos cocancilleres Valdrack Jaenstchke y Denis Moncada, aunque el canciller de facto es el hijo de los dictadores, Laureano, quien funge como enlace con Rusia, China e Irán. La lógica de exteriores responde a un interés familiar y no de Estado, según comentó en ese momento un analista político.