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–Hijo de puta tranquero. Te vas a podrir en la cárcel. Ni ganas de reír te van a dar. Vas para el Chipote –dijo el entonces comisionado Marvin Castro a un joven que fue detenido en junio de 2018 en Jinotega y que participaba en las protestas contra Daniel Ortega y Rosario Murillo de ese año.
Otro día, a otro joven, lo golpeó con sus propias manos y con su pistola mientras lo interrogaba. Fueron cuatro sesiones de interrogatorios y en todas Castro le exigía que incriminara a otras personas. Incluso llegó a sacarlo de su celda en la madrugada y lo arrodilló en el patio de la delegación policial de Jinotega mientras le repetía que se iba a morir en la cárcel.
Ambos relatos están contados en un informe del Observatorio Contra la Tortura del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más y en donde se identifica al comisionado general Marvin Antonio Castro Orozco como uno de los perpetradores de tortura en contra de varios detenidos durante las protestas de 2018. Uno de los casos más espeluznantes y en los que se menciona a Castro es el de una joven que fue detenida por protestar y terminó siendo violada.

El Colectivo la identifica como la «denunciante 385» quien fue «obligada a hacer sentadillas totalmente desnuda, luego fue trasladada al área de intervención rápida de la propia estación policial, siendo ingresada en una celda chiquita, donde le dieron múltiples golpes en diversas partes del cuerpo, excepto en el rostro. Estas golpizas fueron estando desnuda, luego de ello un oficial le rozó su miembro erecto contra la cara, le mordió el seno derecho hasta hacerle sangrar y la violó estando esposada con las manos hacia atrás; al salir, otros dos agentes policiales ingresaron a la celda y también la violaron», detalla el informe.
Luego, esta joven fue sacada de su celda e interrogada por Castro. La obligaron a firmar un documento incriminando a otras personas de asesinatos y como se negó, «fue golpeada y le cortaron su cabellera; le dijeron que su muerte sería lenta y cuando ellos decidieran».
«En una ocasión agentes policiales le enseñaron fotos de su hijo, a quien amenazaron con matar por ‘llevar su sangre’; luego, siguió siendo víctima de violación en reiteradas ocasiones, haciéndola suplicar porque la mataran, además de seguir siendo golpeada, en una de esas veces fue dejada inconsciente», se lee en el informe.
El calvario de esta mujer fue tal que hasta trató de suicidarse consumiendo varias pastillas, pero le hicieron un lavado gástrico y no murió.
Un relato similar es el de la denunciante 601 quien contó que cuando estuvo detenida el comisionado Marvin Castro le dio las órdenes a dos oficiales de “ya saben lo que tienen que hacer”.
«En ese momento la denunciante fue llevada aparte. Fue golpeada brutalmente, en todas las partes del cuerpo, completamente desnuda, y posteriormente violada en reiteradas ocasiones y por varios días; luego de su liberación, fue amenazada de muerte por este comisionado general», detalla.

¿Purgado?
Algunos medios de comunicación y periodistas han publicado en los últimos días que el comisionado general Marvin Castro fue enviado a retiro por órdenes de Rosario Murillo. Además, estaría preso e investigado por corrupción junto a Diego Baltodano, jefe de la delegación policial de Matagalpa, y a Martha Ligia Solórzano, jefa de la Policía de Boaco.
«Llevaba un mes detenido en el Chipote. Desde inicios de septiembre permanecía bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito, luego de que salieran a la luz propiedades, entre ellas fincas, que no guardarían correspondencia con sus ingresos oficiales y que estarían vinculadas, según los señalamientos, con sus relaciones con el crimen organizado», publicó el cronista y excarcelado político Miguel Mendoza.
Hasta el momento, ni la Policía ni la dictadura ni los medios de comunicación oficialistas han confirmado las sospechas sobre el comisionado general, quien llevaba más de 12 años al frente de la delegación policial de Jinotega y que era el último alto mando departamental que continuaba en su cargo desde las protestas antigubernamentales de 2018.
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Castro solía ser visto en actos partidarios junto al alcalde sandinista de Jinotega, Leónidas Centeno. Él mismo se reconocía como sandinista y en diciembre de 2019 circuló un video en donde arengaba a sus subordinados que la Policía era sandinista.
«Somos policía revolucionaria. Somos policía sandinista», gritaba Castro con el puño en alto.
🔵 #AnpddhInforma | El Comisionado Marvin Castro de Jinotepe reafirma que la Policía es "sandinista", dejando a un lado la Ley Orgánica de la Policía Nacional la cual indica que, dicha institución debe de ser apolítica. #Nicaragua https://t.co/18myNIJvBD
— Asociación Nicaragüense Pro-Derechos Humanos (@AnpdhOficial) December 23, 2019
Una persona que lo conoció en su juventud y que solicita no ser mencionada detalla que Castro efectivamente «siempre ha sido sandinista, entregado. Era un muchacho tranquilo, pero se convirtió en un hombre despiadado», detalla.
De guerrillero a policía
Marvin Antonio Castro Orozco tenía 16 años cuando se vinculó a la guerrilla del Frente Sandinista. Cursaba el tercer año de secundaria en un colegio de Managua y ahí intentó hacer una huelga estudiantil, a inicios de 1977, según contó él mismo a Visión Policial en 2024.
Luego se unió a la guerrilla y según la persona que lo conoció en aquellos años, estuvo integrado primero como un informante urbano y luego, para finales de 1978, como guerrillero.
Tras el triunfo de la Revolución en julio de 1979 y la fundación de la Policía Sandinista, Castro se metió a esa institución. «En los primeros días de agosto (1979) firmo unos papeles y unas babosadas para meterme a la Policía», contó a Visión Policial.

Hasta los años noventa estuvo haciendo carrera policial en Managua, asignado en la delegación Ajax Delgado hasta que fue enviado como comisionado interino a Rivas, en 2009. Posteriormente estuvo en El Rama y desde 2014 fue enviado a Jinotega como jefe policial.
Hasta estos tiempos había sobrevivido a las purgas que ha ejecutado Rosario Murillo en las filas policiales y siempre había mostrado su lealtad con los sandinistas. «La Revolución Popular Sandinista es un cambio, no solo de hombres sino de un sistema», decía en 2024.
«Somos una policía revolucionaria con principios y valores, paridos de la revolución. Somos herederos de los ideales de Sandino, de Rigoberto (López Pérez), de Carlos (Fonseca Amador) del comandante (Tomás) Borge y por qué no decirlo así, del comandante Daniel Ortega. Ellos han sostenido una lucha y tenemos nosotros que seguir esos pasos», agregó en sus declaraciones a Visión Policial.
Verdugo de Jinotega
En las protestas de 2018, junto al alcalde Leónidas Centeno, el comisionado Castro se convirtió en el verdugo de Jinotega y el principal dirigente de la represión ejecutada por policías y paramilitares en esa ciudad.
No solamente acumula muertos, sino también denuncias de detenciones arbitrarias, torturas e incluso amenazas de muerte. En agosto de 2018, el periodista Paco Daniel Espinoza Rivera, corresponsal de Acción 10 en Jinotega, denunció que había sido amenazado por policías y que el mismo comisionado general Marvin Castro le había puesto un precio a su cabeza: 7,000 dólares.
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Por otro lado, la exagente de policía Jeysi Lagos Rivera denunció en junio de 2019 que Castro dio la orden a sus subordinados de que la desaparecieran después que ella se negó a reprimir a la población. Lagos Rivera había desertado de la Policía en 2015, pero la buscaron para que uniera nuevamente en 2018 y participara en la Operación Limpieza. Como se negó, el comisionado Castro ordenó perseguirla.
Un policía le hizo llegar un mensaje de Castro tras haberse negado a reprimir y criticar a sus excompañeros que sí lo hicieron. «Me decía que me iba arrepentir por haberle volado verga a la policía y que mi hijo la iba a pagar», manifestó Lagos Rivera a LA PRENSA en ese entonces. Además, la exagente fue amenazada con que su familia iba a ser torturada y asesinada. «Te vamos a dar de comer la carne de tu propia familia», le dijeron.
Lago incluso llegó a estar presa por 10 meses, entre julio de 2018 y mayo de 2019. Tras ser excarcelada un agente amigo de ella que aun trabajaba en la Policía le filtró la orden que había dado el comisionado Castro: «La orden es que te desaparezcan. Mejor perdete porque esta gente no te va a dejar tranquila».
La expolicía responsabilizó entonces al comisionado general Marvin Castro de estas amenazas y días después salió al exilio.

Uno de los casos más conocidos fue el de Bryan Rogelio Cruz Calderón, quien, en septiembre de 2018, denunció que policías de la delegación de Jinotega bajo las órdenes de Castro lo habían torturado brutalmente e incluso le habían introducido un cuchillo en el ano y lo castraron cortándole un testículo.
Castro salió en Canal 4 a negar todas las acusaciones y dijo que Cruz Calderón había sido detenido por un presunto robo y no por participar en protestas contra la dictadura. Sin embargo, en febrero de 2023, Cruz Calderón fue desterrado junto a otros 221 presos políticos hacia Estados Unidos y desnacionalizado.
En abril de 2025, Bryan Cruz Calderón fue encontrado muerto en su apartamento en San Francisco, California. Sus allegados relataron entonces a LA PRENSA que había padecido un fuerte episodio de depresión generado por las torturas de las que fue víctima en la delegación policial de Jinotega, bajo las órdenes de Marvin Castro.
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