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Al político y empresario británico de ultraderecha, Nick Candy, no parece importarle la ideología de sus socios para hacer negocios. Bien puede relacionarse con el emir de Catar, con el príncipe de Mónaco, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y hasta con la familia Ortega Murillo, los dictadores de Nicaragua.
Nick Candy, de 53 años, es reconocido en Londres por ser un multimillonario que amasó su fortuna de la noche a la mañana a través de la industria inmobiliaria. Una historia, según él mismo, casi digna de una película de Hollywood, pero que nunca se produjo. La prensa británica estima su riqueza entre 880 millones y 1,500 millones de libras (Entre 1,000 y 2,000 millones de dólares).
El negocio de Candy básicamente consiste en comprar propiedades, reformarlas hasta convertirlas en un sitio lujoso y luego venderlas a precios exorbitantes. Fue así que, en abril de 2026, Nick Candy estableció el récord mundial de la propiedad jamás vendida en la historia. Se trata de una casa ubicada en el barrio de Chelsea, en Londres, valorada en 350 millones de dólares.

Según el diario británico Financial Times, la casa contaba con un cine privado, una «chocolatina» donde se pueden elegir dulces a granel, una piscina subterránea, un invernadero y hasta una habitación del pánico.
Poco antes de que se consumara esa venta millonaria, Nick Candy se reunió en Managua con el hijo de la pareja dictatorial Laureano Ortega Murillo, el 16 de marzo de 2026. Pocos días después le entregaron a su empresa ocho concesiones mineras que suman 63,607 hectáreas.
La empresa que recibió esas concesiones se llama Metals Exploration, de la que Nick Candy es su segundo mayor accionista, según informó Financial Times. Esta empresa cotiza en la bolsa de Londres y opera en Nicaragua a través de su filial La India Gold S.A.
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De acuerdo a la información divulgada en La Gaceta, diario oficial, las más de 60,000 hectáreas entregadas a la empresa de Candy están repartidas en los departamentos de León, Chinandega, Matagalpa, Estelí y Costa Caribe Sur (RACCS).
El Financial Times también señaló que la empresa respondió que Candy formó parte de una “delegación de más de 30 representantes y partes interesadas de Metals Exploration” y que él supuestamente “no tuvo ninguna participación en la solicitud ni en la concesión de las licencias de exploración”.

A pesar de que los Ortega Murillo aborrecen a todo lo que venga del «imperialismo» o de la derecha, no tienen reparo en hacer negocios con el multimillonario británico del cual la misma Rosario Murillo ha dicho en sus alocuciones diarias que es un «hermano» y un «camarada».
Apoyo a Trump
Candy es un empresario inmobiliario británico que por varios años fue miembro del Partido Conservador, del Reino Unido. Ha mostrado su apoyo y simpatía al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y otros políticos y personalidades de derecha.
En diciembre de 2024, Candy asumió como el tesorero del partido británico Reform UK, liderado por el político Nigel Farage, apodado como «el Milei británico» y que, según la prensa de ese país, está en la carrera por convertirse en el primer ministro del Reino Unido en unos años.
Además, el periódico The Standard lo ubica como participe de una reunión en el complejo Mar-a-Lago, propiedad del presidente estadounidense Donald Trump, en Florida, celebrada en 2022, además de reuniones entre Farage, el empresario Elon Musk y otras personalidades de la derecha mundial.
En junio de 2024, la entonces esposa de Nick Candy, la actriz australiana Holly Vallance fue la anfitriona de una cena en la casa del matrimonio en Londres. Esta buscaba recaudar fondos destinados a la campaña presidencial de Donald Trump en Estados Unidos. El invitado estrella de la gala fue el hijo del ahora presidente norteamericano, Donald Trump JR.

La ley electoral estadounidense prohíbe a extranjeros que no tengan la residencia legal permanente (Green card) hacer contribuciones a candidatos. En el caso de Vallance, ella sí cumplía con este requisito.
La cuota para la recepción fue de 100,000 dólares por pareja. También se podía aportar 50,000 dólares solo por la cena, o 25,000 dólares por una sesión de fotos.
El evento terminó recaudando 2.5 millones de dólares para la campaña de Trump, quien posteriormente resultó electo presidente y asumió su segundo mandato en enero de 2025. La BBC de Londres llamó a la esposa de Candy como «la defensora de Trump» en el Reino Unido.
Los hermanos Candy
La historia de Nick Candy no podría entenderse sin su hermano menor Christian Candy. Fue con él con quien inició el imperio inmobiliario que hoy presumen y que los hizo famosos gracias a una lista de clientes de alto perfil que incluye a jeques, a estrellas del pop como Kylie Minogue y magnates del petróleo.
Nick Candy es el mayor de los hermanos. Nació el 23 de enero de 1973 en Surrey, al sureste de Londres. Año y medio después nacería su hermano Christian. Su padre Anthony dirigía una empresa de producción publicitaria, mientras que su madre Patricia era una maestra de teatro.

Los hermanos recibieron educación privada en Epsom College. Luego, Nick decidió estudiar geografía humana en la Universidad de Reading, antes de incorporarse a la firma de contabilidad KPMG. Posteriormente trabajó en publicidad en la empresa J. Walter Thompson y Dentsu Group, donde se convirtió en el director más joven, según un reporte del diario The Guardian.
Christian, por su parte, estudió administración de empresas en el King’s College de Londres antes de unirse a una empresa de comercio.
Así hizo su fortuna
Los hermanos Candy compraron su primer inmueble en 1995 con un préstamo de 6,000 libras esterlinas (9,480 dólares de la época) que les hizo su abuela. Luego invirtieron y renovaron un apartamento en Earls Court, Londres, mientras vivían en él. Dieciocho meses después lo vendieron y consiguieron una ganancia de 50,000 libras (78,000 dólares), de acuerdo con una publicación de The Irish Sun.
Así fundaron la empresa de diseño de interiores Candy & Candy en 1999.
Ambos vieron en el mercado inmobiliario un nicho que podían explotar y siguieron invirtiendo hasta construir lujosos complejos. El más famoso de ellos es un edificio de 86 apartamentos llamado One Hyde Park, valorado en 150 millones de libras (198 millones de dólares) de acuerdo con el Bussines Insider, y en donde habitan estrellas del pop británico, empresarios y jeques.

El ascenso de los hermanos Candy bien pudo ser digno de una película de Hollywood, según afirmó el mismo Nick Candy en 2013, de acuerdo a una publicación de The Guardian. Supuestamente, un grupo de guionistas de Hollywood les propuso «escribir una historia sobre ustedes, porque es toda una historia de éxito».
Según detalló el Daily Mail en 2014, los clientes de los hermanos Candy eran «gobernantes de países, oligarcas, algunos de los empresarios más ricos del mundo».
The Guardian señala que los hermanos Candy se han mostrado tan unidos que suelen terminar las frases del otro, pero que tienen temperamentos muy diferentes. «A Christian lo describen como «el más inteligente, el hombre de números», mientras que a Nick lo llaman «el showman».
Alguien que ha trabajado estrechamente con ellos en el pasado comentó a The Guardian que: “Son personajes realmente interesantes. Chris es una extraña mezcla de grandilocuencia e inseguridad, mientras que Nick es la cara visible de los Candy”.
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Nick Candy, según cuenta esa persona, «siempre habla de quién ha estado en su casa durante el Gran Premio de Mónaco (Donde vivió muchos años). Da la impresión de que quiere caer bien. Le gusta alojarse en los mejores hoteles. Le gustan los yates ostentosos. En realidad, puede ser una compañía bastante agradable, pero se enfada un poco cuando las cosas no salen como él quiere”.
También han estado en los tribunales en varias ocasiones, pero su batalla legal más sonada fue contra sus antiguos socios y patrocinadores, la familia real catarí. Los hermanos emprendieron acciones legales después de que los cataríes desecharan los planes de los Candy para un proyecto urbanístico de 3,000 millones de libras (4,640 millones de dólares). Esto sucedió tras la presión de Carlos, el Príncipe de Gales.
En el juicio se reveló que, durante una conversación cara a cara tomando el té en Clarence House en 2009, el príncipe Carlos le había dicho al emir de Catar «lo horrible» que era el proyecto.

Los Candy alegaron que el cambio de opinión sobre el diseño, debido a «razones diplomáticas y políticas», les costó 81 millones de libras (117 millones de dólares). Finalmente llegaron a un acuerdo extrajudicial.
Por otro lado, no son muy abiertos a los medios de comunicación. Acaparan titulares por sus amistades y vínculos famosos como Ryan Seacrest o el príncipe Alberto de Mónaco, pero según The Guardian, los Candy tienen un equipo de abogados a su disposición y envían correos electrónicos amenazantes cuando alguien solicita entrevista con ellos.
Vida lujosa
Nick Candy no es conocido en el Reino Unido solo por ser multimillonario, sino también por sus lujos y su atractiva exesposa, la actriz y cantante australiana Holly Vallance.
Se casaron el 29 de septiembre de 2012, en Beverly Hills, California. Para entonces, Nick Candy ya degustaba de las mieles que le dejaba su negocio de propiedades. Según reportó la revista Hello!, la boda de la pareja fue valorada en más de 3 millones de libras (4.6 millones de dólares) e incluso le pagaron 1.3 millones de libras (2 millones de dólares) a la cantante Katy Perry para que cantara en el evento.
Nick Candy y Holly Vallance se divorciaron en 2025. Pocos meses después, Candy fue visto en el aeropuerto de Londres junto a una mujer sueca que la prensa británica solo identifica como Camilla.
Junto a Vallance, Nick Candy tuvo dos hijas llamadas Luka Violet Toni y Nova Skye Coco. Según dijo Candy en 2007 en una entrevista con This is Money, la familia vivía entre Mónaco, Beverlly Hills y el Reino Unido y usaban mucho su yate privado.
«No es que necesites un yate. Pero claro, vivimos en Mónaco, así que durante cuatro o cinco meses al año lo usamos sin parar, todos los días», detalló Candy.

Para entonces, Candy se jactaba de sus propiedades en Mónaco, Manhattan, Los Ángeles, Londres y otras ciudades, además de su colección de coches y relojes de lujo.
Según The Guardian, Nick Candy presumía de que su garaje albergaba un Rolls-Royce Phantom, un Rolls-Royce descapotable, un Mercedes SLR McLaren, un Ferrari F430 Spider, un Ferrari 575M Maranello, dos Range Rover, un Jeep Cherokee y un Renault Clio.
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Junto a su hermano también tenía los superyates Candyscape I y II, que incluían un piano Schimmel de metacrilato de 100,000 euros que se tocaba solo), una lancha motora llamada Catch Me If You Candy, y aviones privados.
También mostraba sus relojes Girard-Perregaux de 15,000 dólares y zapatos de diseñador, Berluti hechos a mano.
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