Anastasio Somoza García gobernó Nicaragua desde 1937 y fundó una dinastía de más de cuarenta años. El 21 de septiembre de 1956, durante una fiesta en León, el poeta Rigoberto López Pérez le disparó varias veces antes de que la Guardia Nacional lo abatiera en el acto. Somoza fue trasladado a Panamá, donde falleció ocho días después. LA PRENSA / ARCHIVO REDES

Anastasio Somoza García gobernó Nicaragua desde 1937 y fundó una dinastía de más de cuarenta años. El 21 de septiembre de 1956, durante una fiesta en León, el poeta Rigoberto López Pérez le disparó varias veces antes de que la Guardia Nacional lo abatiera en el acto. Somoza fue trasladado a Panamá, donde falleció ocho días después. LA PRENSA / ARCHIVO REDES

Así narró y ocultó Novedades la agonía del dictador Somoza García

Al padre de la dinastía le dispararon el 21 de septiembre de 1956 en León. Murió en Panamá el 29 de septiembre, volvió a Nicaragua el día 30 y lo enterraron el 2 de octubre. Durante 8 días el diario oficialista Novedades sostuvo una versión de levedad que se desplomó en la última portada.

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Hace 70 años, entre el 21 de septiembre y el 2 de octubre de 1956, Nicaragua siguió el atentado contra Anastasio Somoza García, su agonía y su muerte a través de una sola voz: el diario oficialista Novedades.

Con el país bajo estado de sitio, el relato de lo ocurrido en León y en el Hospital Gorgas de Panamá quedó en manos de Novedades, el diario del Partido Liberal Nacionalista y de la familia gobernante.

Durante ocho días los nicaragüenses conocieron solo la versión que la familia Somoza quiso contar: un presidente herido, pero fuera de peligro, boletines que hablaban de mejoría y una investigación que apuntaba hacia conspiradores extranjeros.

Anastasio Somoza García llega a la Casa del Obrero acompañado de su esposa Salvadora Debayle, el 21 de septiembre de 1956. Con esta fiesta cerraba su agenda en León, horas antes estuvo en una cena en el Club Social de León. Después de esta fotografía le dispararon. LA PRENSA/ARCHIVO.

Las páginas de aquellas ediciones, conservadas hasta 2021 en la hemeroteca del Diario LA PRENSA, evidencian cómo se manejó la información hasta que la gravedad del caso no pudo ocultarse con la muerte de Somoza García.

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Crónica de la reelección

El jueves 20 de septiembre de 1956, Novedades, cuyo lema era “Diario al servicio de la democracia” y declaraba en su cabecera una circulación de 20,000 ejemplares, abrió su portada con letras rojas en mayúsculas: “Somoza va hoy a León”.

El general Anastasio Somoza García, presidente desde 1937 después de dar golpe de Estado a su tío Juan Bautista Sacasa, viajaba a la ciudad cuna del liberalismo para recibir la nominación de la Gran Convención del Partido Liberal Nacionalista para el periodo 1957-1963.

Al día siguiente el titular fue “Hoy nominan a Somoza”. La crónica principal la dictó por teléfono desde León el propio director del diario, Leonardo Lacayo Ocampo.

La edición del sábado 22 reservó para las páginas interiores el relato de la jornada festiva: el discurso de 54 minutos, la manifestación de apoyo frente al Palacio Municipal y la recepción en el Club Social.

El texto terminaba con una línea escueta. A las ocho y media de la noche, el presidente y su esposa salieron del club hacia la Casa del Obrero, donde, según el diario, “se produjo el criminal atentado”.

La noche del atentado

El día 22 la portada fue “Atentan contra Somoza”. Novedades informó que el atacante había disparado seis tiros con una pistola calibre 45 y había acertado tres.

También informó que una señora resultó herida y que el mandatario ya era atendido en el hospital, “no siendo su estado de gravedad”.

El Consejo de Ministros decretó el estado de sitio y apresó a decenas de sospechosos en todo el país, incluyendo a Pedro Joaquín Chamorro, director de LA PRENSA, y a otros periodistas.

Según una reconstrucción publicada por LA PRENSA en 2014, desde ese momento Novedades fue el único medio autorizado para informar sobre el caso.

En los días siguientes las cifras del propio diario cambiaron. En el pie de foto del cuerpo acribillado de Rigoberto López Pérez, tendido en el salón de la Casa del Obrero, el arma pasó a ser una 38 calibre corto.

Así presentó Novedades, el periódico oficialista de la familia Somoza, a Rigoberto López Pérez, asesino de Anastasio Somoza García. LA PRENSA/ARCHIVO.

Las heridas del general se redujeron a cuatro, que “dichosamente no son de gravedad”.

El mismo texto lamentaba que el agresor hubiera muerto en el acto, porque así no se sabría quién lo había enviado. Para la familia, existía un complot detrás.

Anastasio Somoza García poco después del atentado en León. LA PRENSA/ARCHIVO.

Otra página del diario publicó la “primera foto del criminal vivo” y atribuyó a las autoridades la hipótesis de vínculos con “aventureros internacionales y comunistas”.

Una nota desde Bluefields hablaba del regocijo local por la “mejoría del Hombre”, a como se le llamaba a Somoza junto a otros sobrenombres: «el Jefe», «el General» y «el Perro Macho».

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Somoza en Panamá

El miércoles 26 de septiembre, Somoza estaba internado en el Hospital Gorgas, en la Zona del Canal de Panamá, y el titular principal de Novedades anunció: “Termina parálisis del Presidente”.

Era la primera mención de una parálisis en las ediciones del diario desde el atentado y no se tenían detalles del tema.

El diario reprodujo los boletines 9 y 10 de la Secretaría de la Presidencia informando que “todo marcha conforme a indicaciones médicas positivas”.

En ellos, el coronel Charles O. Bruce, jefe de Sanidad de la Zona del Canal, interpretaba una fiebre de 39 grados como «una señal favorable».

En la misma portada, un despacho de la United Press relataba que los periodistas convocados a Casa Presidencial en Managua para recibir un comunicado no fueron atendidos y había «un cierto estado de alarma» en la sede.

Y llegó la muerte

El sábado 29 de septiembre llegó el titular final: “Presidente Somoza muere”.

Según Novedades, la causa había sido un “agotamiento general”. El diario aseguró además que el ritmo de recuperación indicaba que no hubo hemorragia cerebral “de consideración”.

El cable de la UP fechado en Balboa calificó el deceso de «inesperado», pues pocas horas antes se había anunciado oficialmente que el presidente se reponía de los cuatro balazos y que había estado de muy buen ánimo.

La misma nota mencionaba que el general Leonard D. Heaton, director del Hospital Walter Reed y médico de Eisenhower, había sido enviado de urgencia a Panamá, un dato poco compatible con la «levedad» repetida durante una semana.

El cuerpo de Somoza García fue recibido en el Aeropuerto Las Mercedes la mañana del domingo 30 de septiembre para dar inicio a las honras fúnebres que duraron tres días. LA PRENSA/ARCHIVO.

Las columnas de esa edición de Novedades cambiaron de tono aquel día: pasaron del triunfalismo al duelo total. Lacayo Ocampo firmó en portada un obituario titulado “Muerte de un mártir”, donde comparaba a Somoza con Lincoln y Gandhi.

El codirector Manuel F. Zurita escribió que su corazón “estaba triste hasta la muerte” y las páginas interiores se llenaron de mensajes de condolencia y solidaridad.

En ocho días, el diario Novedades pasó de negar la gravedad de las heridas a admitir la muerte de Anastasio Somoza García.

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