El endurecimiento de la política migratoria que impulsa Donald Trump está poniendo en riesgo el envío de remesas desde Estados Unidos hacia el resto del continente, pero las proyecciones indican que Nicaragua será el menos perjudicado. A nivel regional el crecimiento promedio de estos recursos será de 7.4 por ciento, pero en el país crecerán 11 por ciento y rozarán los 6,800 millones de dólares. Pese a la desaceleración en el crecimiento de estos recursos, la dependencia hacia ellos sigue creciendo y consolidando a Nicaragua como el más dependiente de las remesas; el año pasado fue el segundo.
Los 6,772 millones de dólares esperados para este año superarán en casi 500 millones la cifra que llegó a Nicaragua el año pasado. Además, el monto de estos recursos se sigue acercando al de las exportaciones totales, que son la principal fuente de divisas para Nicaragua. Según el estudio: Current Challenges to Remittances and Migration: Options for Central America, 2026, elaborado por el investigador Manuel Orozco, de Diálogo Interamericano, la dependencia se elevó porque la proporción de las remesas en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) subirá este año en más de cuatro puntos porcentuales.
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Se espera que al cierre de 2026 las remesas que reciba Nicaragua representen el 34.4 por ciento del PIB; mientras que en Honduras, que el año pasado fue el más dependiente de la región, se quedaría en segundo lugar con una proporción del 32.9 por ciento en relación con su PIB. Le siguen Guatemala y El Salvador, mientras Haití con una dependencia del 20.3 por ciento en relación con su PIB, completa la lista de los cinco países más dependientes de las remesas en el continente.
Endurecimiento de política migratoria frena crecimiento
Las proyecciones del estudio indican que este año el efecto de la política migratoria no provocará estragos graves a la dinámica de estos envíos. Sin embargo, advierte que el impacto real se percibirá en 2027. Para el otro año proyectan que la expansión de estos flujos se siga desacelerando y descienda hasta 3.6 por ciento a nivel regional y a 2.5 a nivel local. Con ese crecimiento de 2.5 por ciento, el otro año las remesas que llegan a Nicaragua procedentes de todo el mundo rozarían los 7,000 millones de dólares.
La investigación asegura que el incremento de las deportaciones y la reducción de la migración hacia Estados Unidos —por el cierre de la frontera y el endurecimiento de las políticas de ingreso— están reduciendo las remesas familiares. A nivel global, Estados Unidos es el principal emisor de remesas, y en la región CA-4, integrada por Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, los envíos procedentes de ese país representan más del 80 por ciento de las remesas totales que reciben.
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Pese al endurecimiento de la política migratoria, según el estudio, la intención de migrar es persistente y se manifiesta en el 10 por ciento de los hogares de la región CA-4. Además, el impacto que está provocando el retorno de los migrantes y la ralentización de la migración están elevando el tamaño de la fuerza laboral en los países de la región y metiendo presión sobre el mercado laboral.
Nicaragua, el menos afectado con la desaceleración
Según la investigación, el crecimiento promedio de estos recursos en la región CA-4 fue de nueve por ciento en 2024 y 19.7 por ciento en 2025. Pero por los efectos del endurecimiento de la política migratoria que promueve el presidente Donald Trump, este año el crecimiento será solo de 7.4 por ciento y bajará hasta 3.6 por ciento en 2027. Esta desaceleración afectará directamente el consumo privado, que, impulsado por estos recursos, ayuda a mantener dinámica la economía, por lo que no se descarta que su menor crecimiento impacte en el crecimiento económico.
En Nicaragua, la migración masiva derivada de la política represiva con la que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contuvo la crisis sociopolítica que estalló en 2018 y todavía afecta al país convirtió a las remesas en la segunda mayor fuente de ingresos externos, que provienen mayoritariamente de Estados Unidos. Históricamente, más de 80 de cada 100 dólares que entran a Nicaragua en concepto de remesas los mandan los nicaragüenses que están en territorio estadounidense.
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Las remesas solo son superadas por las exportaciones totales, que incluyen las del régimen general y las de zona franca, que el año pasado totalizaron 8,908.9 millones de dólares. Mientras las remesas, según proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI), se ubicaron en 6,315 millones de dólares.
Banco Central no publica reporte de las remesas desde 2025
Se usa como referencia la proyección del FMI, ya que no existe una cifra oficial, porque el Banco Central de Nicaragua (BCN) suspendió en abril de 2025 la publicación de estos reportes. Con la expansión histórica de las remesas, el régimen Ortega Murillo convirtió la crisis migratoria que provocó con su política represiva en un importante sustento de la economía.
Según el investigador Manuel Orozco, en Estados Unidos existen más de 800,000 nicaragüenses. De ese total, alrededor de 500,000 llegaron después de 2019, huyendo de la represión política. Pero menos del 15 por ciento tiene estatus de permanencia legal. Especialmente desde que eliminaron el estatus de protección temporal conocido como TPS y el parole humanitario, ya que en conjunto los dos protegían a unos 100,000 migrantes nicaragüenses.
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Pese a que Nicaragua es el país de la región CA-4 donde desde 2018 las remesas registran el mejor desempeño, debido al tamaño de su población que está en el exterior y manda dinero a sus familiares, sigue siendo el país que recibe menos remesas.
Nicaragua es el país de la región que menos remesas recibe
El año pasado a Guatemala entraron US$25,530 millones y este año se esperan US$27,062 millones. El segundo mayor receptor es Honduras, que este año recibirá unos US$13,495 millones; en tercer lugar se ubica El Salvador, que captará US$10,495 millones y en último lugar queda Nicaragua con un estimado de US$6,772 millones en remesas para 2026.
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Con respecto a la modalidad de los envíos, el estudio menciona que a nivel de la región CA-4 «las transacciones entre particulares están disminuyendo debido a la menor migración y al aumento de las deportaciones».
Esto ha provocado que este año se realicen alrededor de 500,000 transacciones menos que el año pasado. Además, en la región menos de 40 de cada 100 receptores de remesas depositan el dinero en cuentas bancarias; la mayoría todavía prefiere cobrar la remesa en efectivo.
