Nicaragua era el refugio del «cerebro» de una red criminal que robó US$36 millones a más de 400 estadounidenses

Desde Nicaragua, mujer se comunicaba con los cómplices en Estados Unidos, instruyéndoles para recibir y enviar fondos de las víctimas, abrir empresas fantasma y preparar documentos legales para ejecutar el robo

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Una mujer de 42 años se declaró culpable el pasado 14 de septiembre en una Corte de Estados Unidos de haber estafado a más de 400 estadounidenses, en su mayoría retirados, a los que mediante un esquema sofisticado trasnacional les robó más 36 millones de dólares, segun anunció la Fiscalía del Distrito Este de California en su sitio web.

Se trata de Juliet Mora, a quien la Fiscalía señala de residir en Nicaragua tras mudarse desde Hayward, California en una fecha no precisada. Ella es acusada de conspiración para cometer lavado de dinero relacionado con un esquema de fraude de 36 millones de dólares.

Según las investigaciones, Mora formaba parte de una sofisticada organización de fraude transnacional que operaba desde Estados Unidos y varios países de América Latina, mediante el cual sustrajeron dinero a más de 400 víctimas estadounidenses, en su mayoría personas mayores.

¿Cómo operaban? Los miembros de la red de estafadores, donde Mora actuaba como uno de los «cerebros», se hacían pasar por abogados y contactaban a propietarios de tiempos compartidos y a víctimas de fraudes anteriores, prometiéndoles que tenían derecho a recibir indemnizaciones y pagos.

«Creyendo que hablaban con abogados reales, las víctimas firmaban contratos de representación y acuerdos de confidencialidad falsos, y posteriormente pagaban honorarios a los estafadores. Se instruía a las víctimas para que enviaran cheques y realizaran transferencias bancarias a empresas fantasma controladas por cómplices radicados en Estados Unidos», indica la nota de prensa de la Fiscalía estadounidense.

Los estafadores creaban en Estados Unidos empresas fantasma y cuentas bancarias para lavar el dinero de las víctimas. «Estos miembros eludían los procedimientos contra el lavado de dinero de las instituciones financieras al tergiversar el verdadero propósito y la naturaleza de sus actividades. Los integrantes ocultaban sus acciones presentando información falsa y fraudulenta sobre la naturaleza real de las transacciones», precisa.

La mujer se involucró en el esquema de fraude en agosto del 2021, mediante el cual a través de la creación de dichas empresas fantasmas se apoderó de 1.57 millones de dólares. «Los investigadores rastrearon 2,749,649 dólares de fondos robados a las víctimas hasta cuentas controladas directamente por Mora. Ella mentía a los bancos para ocultar la verdadera naturaleza y el origen de los fondos; abría y volvía a abrir cuentas bancarias que habían sido cerradas por actividad sospechosa y, en varias ocasiones, depositaba directamente los fondos de las víctimas en la cuenta bancaria de su empresa fantasma», según la nota de prensa.

Papel activos desde Nicaragua

Ya con el esquema de robo operativo en Estados Unidos, la mujer se trasladó a vivir a Nicaragua, donde asumió un papel más activo dentro de la red delictiva. «Desde allí, se comunicaba con los cómplices en Estados Unidos, instruyéndoles para recibir y enviar fondos de las víctimas, abrir empresas fantasma y preparar documentos legales para facilitar la comisión del fraude. Asimismo, utilizaba cuentas de correo electrónico falsas, atribuidas a supuestos asistentes legales, para comunicarse directamente con las víctimas».

Las autoridades en Estados Unidos empezaron las investigaciones y en virtud de una acusación formal, Mora fue arrestada llegar al Aeropuerto Internacional Logan de Boston, procedente de la Ciudad de Panamá (Panamá), en diciembre de 2025.

Además en octubre de ese mismo año, los investigadores detuvieron a 15 acusados ​​radicados en Estados Unidos —distribuidos en cuatro estados— e incautaron más de 2.1 millones de dólares pertenecientes a las víctimas.

Capturan a más implicados

Otros acusados ​​huyeron a México y a otros países de Centroamérica. Recientemente, algunos de estos acusados ​​han sido arrestados y trasladados de vuelta a Estados Unidos. En julio de 2025, las autoridades locales de Nicaragua, en coordinación con los servicios diplomáticos del Departamento de Estado, detuvieron a uno de los principales implicados en la investigación, Marlon Solis Bonilla. Este fue puesto bajo custodia estadounidense y escoltado por agentes del FBI desde Managua hasta Houston, Texas.

Según la Fiscalía, en agosto de 2026, las autoridades mexicanas detuvieron a los acusados ​​Julian Jauregui, Sergio Jauregui y Eduardo Navarro en Guadalajara (México). Esta operación de captura fue facilitada por la oficina del FBI en Ciudad de México (Legat), en coordinación con el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (U.S. Marshals Service) y la Secretaría de Seguridad del Estado de Jalisco. Los tres detenidos fueron trasladados a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) de México, donde se tramitó su deportación y posterior traslado a Estados Unidos. Tres acusados ​​permanecen aún prófugos.

FBI involucrada en investigaciones

La investigación fue llevada a cabo por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la División de Investigación Criminal del IRS y el Departamento de Policía de Bakersfield, con la colaboración del Servicio de Inspección Postal de Estados Unidos y el Departamento de Policía de Truckee. Los fiscales federales adjuntos Cody S. Chapple y Arelis M. Clemente están a cargo de la acusación en este caso.

Está previsto que la jueza federal de distrito Jennifer L. Thurston dicte sentencia contra Mora el 14 de diciembre de 2026. Mora se enfrenta a una pena máxima de 20 años de prisión y a una multa de 500,000 dólares, o bien al doble del monto blanqueado, si esta última cifra fuera mayor. No obstante, la pena definitiva quedará a discreción del tribunal, tras considerar los factores legales aplicables y las Directrices Federales para la Imposición de Penas (Sentencing Guidelines), las cuales toman en cuenta diversas variables.

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