La vicepresidenta de Honduras, María Antonieta Mejía, se refirió a la situación de Nicaragua en una entrevista con el periodista argentino Juan Cruz Castiñeiras. Mejía sostuvo que “el pueblo nicaragüense tiene que despertar tal como lo hizo el pueblo venezolano”.
Esta es la segunda declaración del gobierno hondureño respecto a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, luego que el pasado 19 de agosto el representante permanente de ese país ante la OEA sostuviera que “el tiempo de las respuestas insuficientes ha quedado atrás” y que el organismo hemisférico debe “asumir la responsabilidad de dar un paso más decidido y estudiar mecanismos que permitan a Nicaragua retomar el camino de la democracia”.
“Creemos firmemente que el pueblo nicaragüense tiene que despertar tal como lo hizo el pueblo venezolano. También pensamos que el pueblo cubano también debe de despertar para que su nación se vuelva grande, próspera, pero con la libertad que producen las democracias libres, soberanas, pero sobre todo con independencia y autonomía”, expresó la vicemandataria hondureña en un video publicado en el canal de YouTube de Juan Cruz Castiñeiras.
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Honduras actualmente está gobernado por el derechista conservador Nasry Asfura, quien mantiene una relación de estrecha alianza y sintonía política con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, no se ha referido a la decisión de Daniel Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua. El mismo Asfura expresó en diciembre del año pasado, al conocerse su victoria en las urnas, que sostuvo una conversación telefónica con la pareja dictatorial y que hablaron sobre “el trabajo de la región, de la paz y la tranquilidad que debe haber”.
¿Relaciones diplomáticas avalan a la dictadura?
Ahora es la vicepresidenta de ese país quien se refiere a las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen Ortega-Murillo y deja en entredicho las relaciones diplomáticas entre Honduras y Nicaragua.

“En Nicaragua se reprime la libertad de expresión, de asociación, culto, la libertad de absolutamente todo del pueblo nicaragüense y eso es una lástima y una pena porque al final tener estas relaciones diplomáticas de una u otra manera por acción o por omisión terminamos como avalando algunas actuaciones, pero Honduras se ha mantenido al margen de este tipo de actuaciones, lo seguimos señalando y cuestionando”, declaró Mejía.
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La vicepresidenta de Honduras también fue consultada sobre si Nicaragua debía ser expulsada del Parlamento Centroamericano (Parlacen). “Nicaragua definitivamente sí que vamos a ver”, dijo, pero luego explicó que se debe “respetar la autonomía y la autodeterminación de los pueblos” y que “el pueblo nicaragüense ha decidido seguir con el mandato de Ortega”.
¿Por qué El Salvador no se pronuncia?
Cuando Estados Unidos presentó por primera vez la propuesta de una reunión de cancilleres en la OEA, el 5 de agosto, varios países la respaldaron y condenaron la decisión de Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua, así como la violación a los derechos humanos, sin embargo, Honduras calló. Fue hasta el 19 de este mismo mes que el gobierno de Asfura se expresó en la sesión del Consejo Permanente, al igual que Costa Rica y Belice, los tres miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
El que se ha mantenido sin referirse al tema es el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador. El pasado 21 de agosto, el diario La Prensa Gráfica de ese país comentó editorialmente que “El Salvador es un país pequeño, con una economía que depende de relaciones exteriores estables —remesas, cooperación, comercio— y no puede permitirse el lujo de acumular fricciones diplomáticas que puedan resultar contraproducentes para sus ciudadanos”.