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La vanidad es uno de los errores más graves que tenemos los humanos y todos estamos en ello.
La tenemos pegada al cuerpo como el pegamento, super difícil de quitar.
¿Qué haremos entonces? Porque si quisiéramos construir un mundo humano tendría esta que desaparecer.
No es posible que unos vivan y otros no. El deseo de controlar, el deseo de poder para poder controlar y manipular a los demás también van de la mano.
Si vamos a lo último acontecido en Ceuta, ciudad fronteriza en el continente africano quizás la manipulación de personas sin medios es la que está detrás.
Un país que empuja a sus mujeres, niños y jóvenes al mar es un país cruel y sin futuro.
Las cosas se están haciendo muy mal por todas partes, bueno, todavía me parece que se pueden hacer mucho peor.
Lo aterrador de todo esto es que la gente ve el drama humano donde ha habido muchos ahogados como el que va al cine a comer palomitas y se retrepa en su butaca.
Una miseria humana por todos lados.
No puedes preguntarle a nadie qué piensa sobre lo sucedido porque va a decirte lo que dice la tele. Él por su cuenta no piensa, parece que sí, pero no. La cabeza la lleva sólo para tener pelo.
Unos aprovechan y se frotan las manos con el drama humano para atacar a su contrincante y otros se defienden de esos ataques. Y así va esta parodia que ya no tiene nada de graciosa.
Nadie se salva solo. Puede que crea que sí, pero no es así en absoluto. O nos ayudamos, o salimos todos de esta o no sale nadie. Desde el último pobre africano que no le llega para comer al día hasta el multimillonario de Wall Street.
La vida finalmente va poniendo a todo elemento en su sitio. El espectáculo recién ha empezado y quedan muchas crisis por verse.
El autor es comentarista político español