La sede central de INSS está ubicada en la ciudad de Managua. LA PRENSA/ARCHIVO

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El negocio opaco del Seguro Social con el Hospital Militar

El Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños y Optilaser operan como dos de los principales proveedores del INSS bajo un esquema que les permite captar y atender pacientes asegurados con autorizaciones prácticamente automáticas

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El Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, y la Clínica Oftalmológica Optilaser son dos de las principales empresas proveedoras de servicios al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Operan mediante una amplia discrecionalidad que les permite atender a cuenta de la institución estatal a todos los pacientes asegurados que ellos seleccionen.

Según fuentes consultadas por LA PRENSA, algunos asegurados son remitidos por decisión de médicos del INSS al hospital militar y a la clínica oftalmológica mencionada. Otros son atendidos por estas empresas por gestión directa y expedita que ellos mismos realizan. Por ejemplo, personas con cáncer hasta son internadas antes de que gestionen su hospitalización, pues todo lo que requiere la institución castrense es satisfecha por el seguro social, aseguró un oncólogo que pidió no ser identificado.

Además, oncólogos del Hospital Militar ponen a la orden de pacientes asegurados y sus familiares, los servicios de hospitalización más especializados. Les dicen que no se preocupen, que ellos harán la gestión para que pague el Seguro Social.

En el área de admisión, los parientes escriben los datos generales del enfermo en un formato dirigido al Seguro Social, y las personas son enviadas a una habitación privada, mientras la solicitud apenas viaja hacia el edificio principal del INSS. Tal es la certeza de que serán aprobadas.

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El médico Mariano Laguna (nombre ficticio del oncólogo citado) afirma que, en realidad, la aprobación del INSS se da por descontada en el Hospital Militar, pues son autorizadas sin excepción todas las solicitudes que remiten. En los últimos tres años, añade, ningún requerimiento ha sido rechazado. Por tal razón, hospitalizan a los pacientes aún antes de que el Seguro Social lo acepte.

Acceso a servicios casi ilimitados

Una vez en su sala privada con servicios higiénicos de hotel, televisor inteligente, y atención constante, los pacientes tienen derecho medicamentos, sueros, inyecciones, y exámenes como radiografías, resonancias magnéticas, tomografías axiales, etcétera, agrega el doctor Mariano Laguna. Para una familia pobre, la factura diaria sería agobiante.

Para ese tipo de pacientes, uno de los grandes temas es el de los cuidados paliativos. Es decir, para aquellos cuya enfermedad está tan avanzada que los médicos proyectan que su deceso será en cuestión de días.

Un paciente con cáncer de próstata, a quien la enfermedad se le extendió por varios órganos internos como estómago y páncreas, así como por la columna vertebral, fue atendido durante días en un hospital público de Managua hasta que lo mandaron a casa al aproximarse su deceso, reveló uno de sus familiares.

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Después, este paciente asegurado fue examinado por un oncólogo del Hospital Militar, quien instó a la familia a internarlo en esta institución, y así ocurrió. El médico hizo el papeleo en Admisión, y poco después el paciente era hospitalizado para recibir cuidados paliativos, hasta que diez días después falleció. Durante este tiempo se acumuló una cuenta considerable, que el Seguro Social pagó poco después.

Según datos de los anuarios del INSS, consultados por LA PRENSA, este tipo de atenciones corresponde a un programa de atención integral oncológica. El número de nuevos pacientes pasó de 1,562 en 2017 a 2,105 en 2024. El número de fallecimientos aumentó también de 311 a 821.

El peso del Hospital Militar en este programa oncológico es tal que el informe establece que esta institución médica recibió 8,085 pacientes de 15, 952 entre 2015 y 2024. No aparece detalle a cuánto ascendió la inversión en el centro médico en concreto.

Esquema de negocios, similar con Optilaser

Además de prestar servicios de oncología, con diligencia el Hospital Militar le sirve al INSS en otras áreas de alta complejidad como: hemodiálisis, hemodinamia, trasplante renal, cirugía cardíaca y electrofisiología. Todas estas forman parte del programa de enfermedades de alto costo del Seguro Social.

El oftalmólogo Pedro Espinoza —nombre ficticio para ocultar su verdadera identidad—, reveló a LA PRENSA que el INSS envía a la Clínica Oftalmológica Optilaser a decenas de pacientes cada semana, para que les realicen procedimientos quirúrgicos mediante rayos láser, sobre todo operación de cataratas.

Por otro lado, Optilaser realiza varias cirugías cada día a pacientes que son captados por ellos mismos. Después que un especialista realiza un diagnóstico, una de las tres recepcionistas de la clínica, en un pedazo de papel bond fotocopiado escribe los datos del paciente, y llena una línea en la que pide autorización al presidente ejecutivo del INSS, doctor y capitán Roberto López, para que sea atendido en este lugar. Espinoza no conoce que haya sido rechazado un paciente.

Los datos del Programa de Alto Costo del INSS indican que en el caso de procedimientos oftalmológicos crecieron de 8,847 a 14,629 entre 2017 y 2024. Sin embargo tampoco hay un detalle sobre las clínicas que atienden.

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Entre 10 y 15 días después de la solicitud, Optilaser cita al paciente para el día en que entrará al quirófano. Después de un chequeo de comprobación, la persona es vestida con bata y zapatos plásticos, y llevada a una sala donde lo sedarán en los ojos en dos o tres ocasiones. Este procedimiento puede durar una hora o más. Después viene la cirugía, que ocurre en cinco minutos. Y en la calle ahora podrá ver muy bien.

Operan cataratas, tejido tierno y doble ingreso

El doctor Espinoza refiere que Optilaser pertenece al oftalmólogo graduado en Venezuela, Miguel Molina Betancourt. La clínica estuvo en Ofiplaza El Retiro, de la rotonda El Periodista 150 metros al sur, oficina No. 7. Poco después, Molina construyó un moderno y funcional edificio que está de la rotonda Universitaria 100 metros al este. No es primera vez que se menciona a esta empresa como el sitio donde se afirma que el INSS realiza las operaciones de cataratas.

Un conocido intelectual esperaba a que lo pasaran con una oftalmóloga que le haría un examen. Cuando fue abordado por un amigo, quien le contó que todo asegurado ahí era operado gratis, pues su caso lo remitían al INSS, que se hacía cargo de todos los gastos. La persona reaccionó sorprendida, y agradecida, pues ese día tenía previsto pagar cerca de 4,000 dólares, los cuales se ahorró gracias a la información recibida.

Cuando la catarata está desarrollada, los oftalmólogos recomiendan cirugía, la cual realizan en el Centro Oftalmológico y en Optilaser. En el primero, bajo el procedimiento tradicional que establece primero en un ojo y meses después en el otro, a veces, con infecciones de por medio, lo cual no es infrecuente. En cambio, con el láser se operan al mismo tiempo los dos ojos. Espinoza dijo que desconoce los criterios para enviar a los pacientes a uno u otro lado.

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Tras horas de espera, centenares de pacientes pasan consulta a diario en el INSS o el Centro Nacional de Oftalmología (Cenao), y cuando las cataratas no están desarrolladas por completo, les dicen a las personas que deben regresar en tres meses o un año, ya que los remitirán a operación solo cuando el tejido ya no esté tierno.

Excepcional flujo constante de ingresos

En Optilaser no andan con tanto cuento, apunta el médico Espinoza, pues, aunque las cataratas estén incipientes, ordenan la cirugía, lo cual aumenta los costos para el Seguro Social, ya que un año después, o más, el paciente tendrá que ser sometido a un nuevo procedimiento, llamado capsulotomía posterior con láser, para lo cual dilatan la pupila con gotas y aplican un láser especial que abre una pequeña ventana en la cápsula opaca, que permitirá que la luz vuelva a llegar sin obstáculos a la retina. El nuevo costo que se agrega al inicial, de 400 dólares, es asumido por el INSS.

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Estos acuerdos con el INSS permiten al Hospital Militar y a Optilaser un flujo permanente de clientes cada día, todos los días, lo que implica un importante flujo permanente de ingresos para estas empresas, lo cual, beneficia a los pacientes, pero dentro de un un esquema que, según las fuentes, carece de controles y genera gastos excesivos al INSS.

Sin cuentas claras sobre este negocio

En el Presupuesto General de la República, los informes anuales del INSS, la memoria anual del Ejército, y los reportes del Instituto Previsión Social Militar, no hay información específica sobre estas operaciones financieras del Seguro Social con ambas empresas.

La Contraloría General de la República no ha mostrado interés en investigar sobre este esquema de negocios del INSS con el Ejército y Optilaser, que plantea serias dudas sobre la transparencia del sistema.

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El informe anual del Seguro Social de 2024, el más reciente publicado por las autoridades, indica que el promedio mensual de asegurados en el Hospital Militar y en su programa privado de atención médica fue de 117,888 ese año, el número más alto asignados a las instituciones proveedoras de servicios de salud privadas. La pensión promedio promedio mensual de los jubilados es de 6,526.59 córdobas.

(Esta nota periodística se elaboró a partir de entrevistas con profesionales de la salud vinculados al INSS, al Hospital Militar y a Optilaser, quienes solicitaron reserva de su identidad por temor a represalias. Las instituciones mencionadas no ofrecen acceso público a información sobre estos convenios ni publican datos desagregados sobre los pagos efectuados por el Seguro Social).

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