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Cuando se habla de lanzadores de velocidad en Nicaragua, las miradas son siempre hacia Vicente Padilla, Juan Carlos Ramírez y Jonathan Loáisiga, quienes han alcanzado las 100 millas por hora al nivel de las Grandes Ligas y con mediciones rigurosas que no tienen discusión.
En las Ligas Menores, hay varios que se han acercado a las 100 millas en sus disparos, pero solo Kendal Meza, de los Marineros de Seattle en la Liga de Novatos de Arizona, las ha alcanzado en la medición con radar. Por cierto, Meza está lesionado en este momento.
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Sin embargo, Ángel Obando podría agregar su nombre más adelante si continúa progresando al ritmo que lo ha hecho hasta ahora. Este jueves, Obando se mantuvo entre 95 y 96 como es usual en él, pero el out final, un ponche, lo consiguió a 98 millas por hora.

Obando lució dominante
Obando tuvo una salida brillante ante el equipo Hartford, sucursal de los Rockies en Doble A. Y en 2.1 entradas no les permitió hit ni carrera, dio una base y ponchó a tres. Hizo 35 lanzamientos, de los cuales 23 fueron strikes. Cinco días antes había batallado mucho.
En su debut en Doble A el pasado 25 de julio, Ángel había sido castigado con cinco hits, entre ellos un jonrón, cuatro carreras limpias por el equipo Somerset, que pertenece a los Yanquis. La historia ahora fue diferente y no solo por la velocidad. Fue en todo.
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Obando localizó bien sus pitcheos y los mezcló de manera apropiada. Junto a su recta que llega consistentemente a 95 y 96 millas, también utiliza su cambio de velocidad, que es muy dañino, y su curva que produce un desajuste notable. Así que tuvo poder y control.
Las cifras de Obando no son las mejores hasta el momento. Tiene 2-0 y 5.53 en 27.1 innings con 13 bases y 36 ponches desde que se unió a los Azulejos este año. Pero de que tiene talento que lo podría llevar a las Grandes Ligas no hay duda. Y está avanzando.