Respuesta a Zizek: la estupidez socialista

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Uno no debe insultar. Pero es a veces inevitable que ante las propuestas de los socialistas nuestras mentes murmuren en silencio “¡socialistas estúpidos!” Porque es realmente un insulto a la inteligencia proponer medidas que una y otra vez han mostrado ser tan absurdas como dañinas.

Este es el caso del intelectual esloveno Slavov Zizek quien este lunes publicó en LA PRENSA el artículo “El sueño americano de Mamdani”. En él pinta al actual alcalde socialista de Nueva York como el brillante estandarte de una nueva visión del país. Pero nuevo es lo que menos tiene. Sus propuestas repiten las tan viejas como fallidas políticas socialistas: castigar a los ricos con más impuestos y prometer a los pobres maravillosos beneficios: autobuses y guarderías gratuitas, control de alquileres, supermercados estatales con precios más bajos, etc.

La filosofía que anima dichas medidas —tributaria de Marx— asume que los ricos son, por definición, explotadores, cuya fortuna ha sido amasada a costa de los pobres; que los pobres son siempre víctimas, que el Estado es mejor administrador que los empresarios, pues no busca el lucro sino el bien general, y que debe suministrar todos sus servicios gratuitamente.

Son premisas falsas. Hay sociedades donde los ricos lo son gracias a conexiones con el poder, pero en una donde rige la libre competencia, la inmensa son emprendedores que con su talento y sudor han producido grandes beneficios a la sociedad; entre ella riquezas, innovaciones, empleos. Tampoco es cierto que los pobres sean siempre víctimas. Al pobre hay que amarlo y ayudarlo, pero no subirlo a los altares. Mezclados con los esforzados hay entre ellos muchos que lo son por venir de hogares rotos, por haber caído en los vicios, por su pereza o falta de iniciativa. Cuando se les trata como víctimas se mina en ellos el sentido de responsabilidad y se fomenta el parasitismo político.

Tampoco es siempre cierto el dogma de que la pobreza se deba a la injusticia social o a la mala distribución de ingresos. Muchos deploran que un porcentaje ínfimo de la población controle el 90 o más por ciento de la riqueza. Pero ignoran que dicha minoría es la productora de casi todos los bienes de que disfruta la sociedad, incluyendo los que reciben los más pobres. En Estados Unidos, por ejemplo, el uno por ciento más rico paga el 40.4 por ciento de los impuestos sobre el ingreso y el 10 por ciento de ellos paga el 76 por ciento. Es decir, que todos los beneficios sociales, carreteras, hospitales, escuelas y ayudas estatales a las familias pobres, son financiados por ese 10 por ciento trabajador y productivo.

Los sectores de menores ingreso, en cambio, poco a nada aportan al Estado. No pagan impuestos federales el 40 por ciento de los hogares norteamericanos, el 56 por ciento de las familias negras y entre el 40 y 50 por ciento de las latinas. En cambio 70 millones de ellos gozan de medicare, servicios de salud gratuitos y 42 millones reciben food stamps, ayuda mensual alimentaria. Pero se quiere hacer tributar más a ese 10 por ciento ignorando algo tan demostrado como es que dichas cargas desincentivan la inversión y ahuyentan a los empresarios, los verdaderos productores de ingresos.

Respecto al congelamiento de las rentas déjenme referir una sorpresa que experimenté al visitar Oporto, una ciudad portuguesa con vistas espectaculares al rio Duero. Grande fue mi asombro al ver que la mayoría de las viviendas mejor situadas estaban prácticamente en ruinas. Era una ciudad bella, pero con millares de edificios en decadencia o abandonados. La razón: varios decenios de políticas socialistas de control de rentas.

Tampoco es cierto que el Estado sea mejor administrador que el sector privado y pueda suministrar al público bienes más baratos, como pretende Mamdani con su idea de supermercados estatales. La historia es pródiga en mostrar lo deficitarias y ruinosas que suelen ser las empresas públicas. Véase si no, el ejemplo de PDVSA en Venezuela.

No. El socialismo nunca ha funcionado ni funcionará porque sus premisas son falsas. Es curioso como el mismo Zizek lo reconoce indirectamente cuando en su defensa de la inmigración abierta escribió: “Estados Unidos es un símbolo de esperanza y prosperidad porque ha brindado a generaciones de inmigrantes la oportunidad de triunfar”. ¿Por qué lo es?, podríamos preguntar, y la respuesta es simple: porque lejos de ser socialista ha sido la tierra de la libertad y del capitalismo democrático.

El autor es sociólogo e historiador. Autor de En busca de la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.

COMENTARIOS

  1. Hace 1 mes

    «asume que los ricos son, por definición, explotadores»

    Permitir que una sola persona (Elon Musk) tenga tanto dinero como países enteros JUNTOS, mientras existen personas que mueren por no poder pagar un tratamiento médico en el susodicho país más rico del mundo, debería dar asco y no orgullo.

    «porque lejos de ser socialista ha sido la tierra de la libertad y del capitalismo democrático.»

    La osadía de decir «Democrático» cuando ante nuestros ojos estamos viendo como Estados Unidos se vuelve una oligarquía, precisamente por permitir esa acumulación de riqueza desmedida.

    ¿Y que propone el autor para solucionarlo? Nada. «Que las cosas sigan su curso».

    El autor se aferra a un status quo claramente insostenible que los votantes piden a gritos que cambie. Y es exactamente por personas como él, que los votantes le votan a tiranos, porque no ven alternativa de cambio en los políticos tradiciones (como el autor). Los dinosaurios políticos son los peores ciegos, porque se niegan a ver.

    No estoy de acuerdo con Mandami en muchas cosas, pero si el autoproclamado socialismo está ganando terreno en la mismísima tierra del capitalismo, es porque el sistema se está desgastando; y personas como el autor se niega rotundamente a aceptar ver esa realidad cada vez más evidente.

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