José Contreras, de 30 años, lleva a su hijo de cuatro meses a un juego de su hermano mayor durante un torneo de fútbol en Edinburg, Texas. José Contreras se sentía a salvo de la deportación gracias a un programa lanzado por Barack Obama, pero la Administración Trump lo expulsó de todos modos. GABRIEL V. CADENAS/AFP

José Contreras, de 30 años, lleva a su hijo de cuatro meses a un juego de su hermano mayor durante un torneo de fútbol en Edinburg, Texas. José Contreras se sentía a salvo de la deportación gracias a un programa lanzado por Barack Obama, pero la Administración Trump lo expulsó. GABRIEL V. CADENAS/AFP

Así viven los «dreamers» en Estados Unidos: una pesadilla lejos del sueño americano

La Administración Trump ha arrestado al menos a 343 beneficiarios de DACA y ha deportado al menos a 86, según un documento de la ONG Home is Here, que cita cifras oficiales

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José fue deportado y pasó 118 días en Honduras. María, más de un mes en México. Jessica aún espera regresar. Llegaron a Estados Unidos siendo niños y pese a estar protegidos por un programa gubernamental, fueron expulsados del país al que llaman hogar.

José llegó con su familia desde Honduras a Estados Unidos cuando tenía ocho años y se instalaron en Texas. «Aquí hice escuela, bachillerato, Crecí con una cultura estadounidense activa», dice a la AFP, ahora a sus 30.

Fue beneficiario de DACA, el programa creado en 2012 por Barack Obama, que protege de la deportación y permite trabajar a inmigrantes llegados al país siendo niños.

Son unos 500 mil beneficiados, llamados «soñadores». «Saqué mi licencia de conducir y tuve mi primer trabajo», recuerda. Formó una familia y esperaba un hijo.

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Manifestantes contra el ICE asisten a una vigilia en memoria de un hombre que murió en un tiroteo con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), el 13 de julio de 2026 en Biddeford, Maine. La víctima fue identificada como Joan Sebastián Guerrero, un hombre colombiano de 26 años. Ryan Murphy/Getty Images/AFP
Manifestantes contra el ICE asisten a una vigilia en memoria de un hombre que murió ayer en un tiroteo con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), en Biddeford, Maine. La víctima era Joan Sebastián Guerrero, un hombre colombiano de 26 años. Ryan Murphy/Getty Images/AFP

«Era un soñador y me deportaron»

El 2 de enero acudió a una revisión rutinaria de su caso. «Fui y me dijeron: vamos a deportarte ahora mismo», cuenta. Argumentaron que tenían una orden de remoción en su contra de cuando era niño.

«Denme al menos un mes… déjenme recibir a mi bebé, denme algo de plazo y me voy», les dijo. Se rieron. «Era beneficiario de DACA, un soñador. Y me deportaron».

Donald Trump intentó acabar con DACA durante su primer mandato, pero los tribunales lo impidieron. Ahora ha pedido al Congreso una solución permanente.

Su administración ha arrestado al menos a 343 beneficiarios y ha deportado al menos a 86, según un documento de la ONG Home is Here, que cita cifras del Departamento de Seguridad Nacional.

«Necesito abrazar a mi hija»

María de Jesús Estrada llegó de México a los 15 años. Hoy tiene 42, vive en California y tiene una hija de 23 años, estadounidense. Además de su DACA, había iniciado un trámite de residencia. Tuvo una cita el 18 de febrero.

Allí, llegaron «como seis agentes que dijeron levántate, date la vuelta, pon las manos detrás de la espalda».

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Pidió unos minutos para despedirse: «No me voy a resistir, necesito un momento para abrazar a mi hija, porque no sé cuándo volveré a verla».

Fotografía del 24 de enero de 2025 de un grupo de migrantes deportados tras bajar de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. EFE/ STR

Batalla por el retorno

Mientras José Contreras estaba en Honduras, nació su bebé en Texas. "Me derrumbé, lloré", dice. "Pero sabía que tenía que volver de una forma u otra". GABRIEL V. CARDENAS/AFP
Mientras José Contreras estaba en Honduras, nació su bebé en Texas. «Me derrumbé, lloré», dice. «Pero sabía que tenía que volver (a EE. UU.) de una forma u otra». GABRIEL V. CARDENAS/AFP

José fue esposado, montado en un avión y enviado a Honduras. María fue deportada por tierra a México. En su estadía en casa de un familiar «no vivía, sobrevivía (…) Pero tenía que luchar para volver con mi hija».

Y mientras José estaba en Honduras, nació su bebé en Texas. «Me derrumbé, lloré», dice. «Pero sabía que tenía que volver de una forma u otra».

Ambos recurrieron a la abogada Stacy Tolchin.

El Departamento de Seguridad Nacional alegó que la deportación de María se basó en una orden de 1998. Una corte federal concluyó que esa deportación fue una «violación flagrante» y ordenó su retorno. El caso de José fue similar.

María volvió por tierra para abrazarse nuevamente con su hija el 30 de marzo de 2026. José regresó el 19 de abril, lo detuvieron y fue liberado con un grillete electrónico el 7 de mayo. Por fin pudo tener a su hijo, Mateo, en brazos. «Valió la pena todo el esfuerzo, solo por estar de nuevo con él», dice.

María recuperó su trabajo en un hotel y José sigue en mantenimiento de piscinas, aunque le embargaron la vivienda que trataba de comprar.

«Los casos de José y María evidencian la distorsión ilegal e inhumana de la ley por parte de esta administración», dijo a la AFP la abogada Tolchin.

María confiesa tener miedo de que «otro error así pase nuevamente». «No somos ciudadanos pero nos llaman soñadores porque creemos en el sueño americano», sostiene José.

Ellos «pagan impuestos, tienen empleos, crean negocios, forman familias (…) El Congreso debe crear un camino hacia la ciudadanía que refleje lo que los beneficiarios de DACA saben: que son estadounidenses», dice a la AFP Todd Schulte, presidente de la organización FWD que promueve una reforma migratoria.

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El sueño de volver


Jessica Treviño llegó a los 7 años. A sus 34 hizo una vida en Álamo, Texas. El 28 de diciembre de 2025 salía con su familia de la iglesia e iba a hacer compras, cuando agentes de ICE los interceptaron.

Pese a estar amparada por DACA, la detuvieron. Su esposo, indocumentado, fue sometido con violencia, según un video que se hizo viral. Fueron deportados a México en marzo. Sus tres hijos, todos menores, quedaron al cuidado de un familiar.

Ahora aguarda en Matamoros que la justicia estadounidense vea su caso. Espera estar de vuelta cuando una de sus hijas cumpla 15 años en agosto.

«Aunque no nací en Estados Unidos, ahí me crié toda mi vida», dice. A veces «me voy a dormir para ver si no despierto en mi casa».

Por Moisés ÁVILA desde Houston

Internacionales Daca Dreamers EE.UU. Inmigrantes en EE. UU.

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