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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo sepultó sin sus familiares y no en su territorio al líder indígena Brooklyn Rivera Bryan, de 73 años, la noche de este 31 de mayo en Sierras de Paz, en la capital Managua.
Rivera, quien fue secuestrado por el régimen en septiembre de 2023 y se mantuvo en desaparición forzada hasta esta semana, murió la noche del 30 de mayo en el Hospital Fernando Vélez Paiz de Managua.
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Horas antes del entierro, su hija Tininiska Rivera había pedido que su padre fuera enterrado en Sandy Bay, Caribe Norte del país. “Deseo darle el último adiós que merece y permitir que descanse junto a ella (madre de Brooklyn) y su pueblo, acompañado de su pueblo, su comunidad y todas aquellas personas que compartieron su vida, lucha y compromiso en defensa de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes”, afirmó Tininiska.

No lo llevaron a iglesia Morava
Horas antes se había filtrado que el cuerpo sería llevado unas horas a la iglesia Morava ubicada en el barrio Domitila Lugo en el Distrito Cuatro de la capital, pero ya cuando estaban varios miskitos en el templo, la dictadura cambió de parecer y lo trasladó hasta la funeraria y camposanto Sierras de Paz, en una zona exclusiva de Managua.
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En el mismo cementerio fue enterrado, luego que a la vela exprés llegaran diputados sandinistas, en un ambiente controlado totalmente por el régimen.

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En el comunicado emitido por su hija, Tininiska Rivera, esta había pedido que se respetara «nuestro derecho a despedirlo conforme a nuestras tradiciones, nuestras creencias y nuestra identidad como pueblo miskito”.
Tininiska se encuentra en el exilio y también había pedido garantías para regresar al país y poder despedirse de su padre, la respuesta del régimen fue sepultarlo el mismo día que anunciaron su fallecimiento.
Muerte anunciada
El pasado 27 de mayo el régimen presentó por primera vez desde su detención al preso político Brooklyn Rivera. Las fotos que circularon llenaron de indignación a indígenas, afrodescendientes y opositores. En ellas se veía a Rivera en estado cadavérico y con ventilación artificial.
La misma dictadura informó que el líder indígena y otrora diputado fue llevado al hospital desde el 7 de marzo, pero no fue hasta esta semana —más de dos meses después— que admitieron tenerlo en custodia y en estado de salud «crítico».
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Desde ese día se emitió un comunicado diario informando sobre el grave estado de salud, el cual atribuyeron a una bacteria adquirida por secuelas del Covid-19.
Cuando su familia solicitó que se le dejara en libertad por su grave estado de salud, y que se le viera en otro país, la dictadura argumentó que no podía ser trasladado y seguían informando de su estado «delicado».
Medios independientes conocieron que Rivera murió la noche del 30 de mayo, pero fue hasta casi 16 horas después, al mediodía de este 31 de mayo que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunciaron su deceso en un mensaje en el que ni siquiera detallaron el día y hora de muerte.
Murió en soledad
Según el Minsa, Rivera Bryan estuvo en su lecho de muerte con su hijo Wailan Rivera; su hermana, Alda López Bryan; con la rea de conciencia Nancy Elizabeth Henríquez; la reverenda Adela Martínez, de la Iglesia Morava; y Lumberto Campbell, expresidente del Consejo Supremo Electoral (CSE) y ahora magistrado propietario en esa misma institución.

Tininiska Rivera, en el pronunciamiento que divulgó, señaló que su padre no estuvo con su familia en su lecho de muerte, desmintiendo directamente la versión oficial.
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“Desmiento la información oficial que señala que familiares estuvieron presentes junto a mi padre en sus últimos momentos. Hasta donde tengo conocimiento, mi tía no estuvo con él. De igual manera, la señora Nancy Elizabeth Henríquez no forma parte de nuestra familia y permanecía bajo custodia del Estado, sin gozar de plena libertad para actuar de manera independiente”, apuntó Tininiska en el documento.