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Trescientos metros del nuevo cauce Jocote Dulce, ya están finalizados, y unos 250, del viaducto Los Duarte. El primero queda al este de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL), y el segundo, al oeste de esta misma institución, lindando con oficinas de las empresas constructoras de esta pista, y hacia el norte con los barrios Casimiro Sotelo y Argentina, en Managua.
Estas obras están en el tramo dos de la Pista Héroes y Mártires de la Insurrección, que tendrá 10 carriles, 4 pasos a desnivel (Rotondas del Periodista, Rubén Darío y Cristo Rey, así como en los semáforos de ENEL), y 4 viaductos a lo largo de 2 kilómetros. Los otros dos viaductos son San Isidro de la Cruz Verde y Santo Domingo.
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El entramado de hierro de los cauces Jocote Dulce y Los Duarte lo están completando cuadrillas de obreros especializados que ya están labrando en el sitio donde ambas cárcavas se unen, cerca de 500 metros al norte de ENEL, y al este del barrio Argentina. Después cementarán el lecho y las paredes.
Empozamiento de aguas
Al sur del cauce Jocote Dulce, al otro lado de la pista, se desarrolla una obra compleja y delicada, pues están excavando una zanja de diez metros de profundidad para instalar tubos de 54 pulgadas de ancho donde fluirán las aguas grises hasta una planta de tratamiento en la Carretera Norte.
La complejidad de los trabajos consiste en que, tres metros encima de la tubería, mediante grúas pondrán enormes cajas de concreto de cerca de diez toneladas cada una, para enchapar por completo el cauce, el cual cruzará por debajo de la nueva pista de cemento hidráulico. Al sur de la pista, serán intervenidos unos cien metros del viejo viaducto.
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Pese a las implicaciones negativas, la compañía constructora continúa reteniendo el agua al sur del cauce Los Duarte, pegado a la pista, para que, hacia el norte, los obreros puedan hacer su trabajo. El empozamiento por tiempo prolongado vuelve putrefactas las aguas, y la hediondez molesta a los transeúntes –ahí es parada de buses—y a algunos vecinos.
A veces, el viento transporta el hedor hacia el este, donde, contiguo a esa parte del cauce, quedan los campamentos centrales de las empresas constructoras, sede de decenas de trabajadores de oficina, ingenieros de varias disciplinas, topógrafos y otros especialistas.