La OEA y la ilegitimidad del régimen de Nicaragua

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Félix Maradiaga, dirigente de uno de los movimientos nicaragüenses de oposición en el exilio, demandó a la Organización de Estados Americanos (OEA) que declare la ilegitimidad del régimen de Ortega y Murillo.

El activista opositor exiliado planteó esa demanda a la OEA durante su participación en un foro político académico de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), que se realizó el lunes 13 de abril en la ciudad de Washington D.C., Estados Unidos (EE. UU.), donde está la sede de la Organización Hemisférica.

Maradiaga, quien lidera uno de los grupos liberales en el exilio, señaló a la OEA que frente a la dictadura de Nicaragua no debe limitarse a “medidas simbólicas”, sino dar “una respuesta hemisférica coherente”.

La demanda es oportuna al ser planteada cuando la OEA está preparando su 56ª Asamblea General, que se reunirá en Panamá del 22 al 24 de junio de 2026. Esta podría ser una magnífica oportunidad para que la OEA decida actuar de manera más eficaz contra la dictadura de Nicaragua, que según han documentado los organismos de derechos humanos internacionales en la represión contra el pueblo nicaragüense ha llegado al extremo de cometer horrendos crímenes de lesa humanidad.

La declaración de ilegitimidad del Gobierno de Nicaragua por parte de la OEA permitiría viabilizar la propuesta que ha hecho el GHREN (Grupo de las Naciones Unidas de Expertos en Derechos Humanos de Nicaragua), de llevar a la dictadura de Ortega y Murillo ante la justicia internacional.

La verdad es que la OEA dio un primer paso en esa dirección el 12 de noviembre de 2021, cuando en su 51ª Asamblea General declaró la ilegitimidad de las elecciones del 7 de ese mismo mes en Nicaragua, que fueron realizadas con todos los precandidatos presidenciales de la oposición en la cárcel y después de eliminar los derechos políticos de los nicaragüenses.

25 países de las Américas votaron a favor de aquella histórica resolución de la 51ª Asamblea General de la OEA, en la que solo hubo 1 voto en contra, 7 abstenciones y 1 ausente. Por cierto, que el único voto en contra fue el de la misma dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que a continuación sacó a Nicaragua de la OEA.

Pero, aunque el Estado de Nicaragua formalmente ya no pertenezca a la OEA, esta sigue teniendo competencia en los asuntos nicaragüenses que afectan a la región. La OEA es un organismo regional de las Naciones Unidas, de la que Nicaragua es miembro. Y, además, la Convención Americana de Derechos Humanos y la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tienen jurisdicción sobre Nicaragua.

De manera que la OEA tendrá ahora la oportunidad de dar un siguiente paso firme en favor del pueblo nicaragüense. Así lo haría si en su próxima Asamblea General declarara ilegítimo al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, porque es una consecuencia de las elecciones de 2021 que fueron declaradas ilegítimas por la misma Organización Hemisférica.

La declaración hemisférica de ilegitimidad del régimen de Nicaragua podría facilitar la tarea de sacar a la dictadura del poder. Y de esa manera permitir que los nicaragüenses puedan restablecer la democracia, de acuerdo precisamente con las normas de la Carta Democrática Interamericana de la OEA.

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